| Investigación sobre la geología, geofísica, y petrología de las estructuras de impacto (cráteres de impacto meteorítico) |
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No obstante, es curioso señalar que en las zonas afectadas por una estratigrafía invertida (una observación en la que los dos grupos están de acuerdo), existen diques de brechas (monomícticos y polimícticos ; cerca de Santa Cruz de Nogueras y Olalla) que cortan el Paleozoico invertido y las rocas Mesozoicas. En algunos de estos diques de brechas se han apreciado claros e intensos rasgos de metamorfismo de choque, por lo que un origen por procesos cársticos puede ser claramente excluido (ver debajo y las fotos 1, 2, 3, 4). Además de esta curiosa coincidencia, las rocas afectadas por la inversión, en este caso las calizas del Muschelkalk cercanas a Olalla, presentan un estilo estructural mucho más compatible con una deformación por choque de impacto que por una “tectónica normal”. En estos materiales, observamos marcas de socavamiento y espejos de falla (fotos 5, 6) a escalas que van desde las decenas de metros a los milímetros, de un modo similar a las descritas por Nicolaysen y Reimold para la estructura de impacto de Vredefort (Gibson & Reimold, 2001). El conjunto esta caracterizado por una brechificación a lo largo de centenares de metros (brecha monomíctica de movimiento que incluye una brechificación hasta el tamaño arena y una textura de mortero; fotos 7, 8, 9, 10).
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Diaz Martínez et al.: La mayor parte de las brechas son diagenéticas o edáficas (producidas por disolución de evaporitas con colapso de las rocas encajantes carbonatadas, por karst y por desarrollo de caliche).
Aquí, a pesar de que los autores han tenido la precaución de no decir que todas las brechas presentan un origen diagenético o edáfico, si que hay que matizar y mucho. En la actualidad, cuando los autores impactistas exponemos que una brecha (monomíctica o polimíctica) es de impacto, hacemos referencia a las siguientes características:
Brechas y diques de brecha polimícticos y monomícticos:
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Las megabrechas de Belchite y Herrera de los Navarros:
Como ya ha sido señalado previamente una y otra vez (Fiebag, 1988; Ernstson and Fiebag, 1992; Katschorek, 1990; Ernstson, 1994), la megabrecha no debe ser confundida con la Fm. Cortes de Tajuña y con brechas de colapso relacionadas. La confusión ha sido introducida por los oponentes al impacto, quienes sugieren una brechificación por disolución de evaporitas. De hecho, la megabrecha es polimíctica, muestra una textura de flujo cataclástica, y la estratigrafia relacionada es diferente de la de la Fm. Cortes de Tajuña. Para más detalles puede consultarse http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/megabrecha.htm.
Brechas de movimiento monomícticas (Reiff, 1978):
A pequeña escala, las brechas de movimiento monomícticas que exhiben una brechificación hasta tamaño arena, una textura de mortero y una textura de flujo cataclástico, pueden ocasionalmente ser adscritas a un origen tectónico (cataclastitas). Cuando estas brechas, no obstante, cubren áreas de centenares de metros de manera ininterrumpida, como es el caso de las estructuras de Azuara y Rubielos de la Cérida (Ernstson et al., 1992; Ernstson, 1994; Ernstson et al., 2002), entonces una deformación por impacto es la única explicación razonable.
Brechas suevíticas:
En su artículo de 1992, Ernstson y Fiebag ya mostraban que la originalmente denominada brecha basal presentaba la scaracterísticas de una brecha suevítica polimíctica, esto es que exhibia fragmentos chocados y componentes de fundido de impacto inmersos en una matriz clástica.
Nosotros añadimos: Brechas suevíticas también han sido citadas para la estructura de Rubielos de la Cérida. Se presentan en la zona de megabrecha de Barrachina - Torre los Negros juntamente con rocas de fundido de impacto (a las que los no impactistas, sin ningún tipo de análisis, asignaron un origen por impacto), megabloques diamícticos y megabloques de brechas de movimiento calizas (Hradil et al., 2001; Ernstson et al., 2001 a; Ernstson et al., 2002) (fotos 17, 18, 19). Los oponentes al impacto interpretan esta típica presencia en un impacto de una megabrecha que contiene suevitas y rocas de fundido de impacto como un fenómeno relacionado con la disolución de yesos.
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Diaz Martínez et al.: La anomalía gravimétrica negativa proviene de datos incompletos registrados en el interior de la cuenca sedimentaria de Azuara.
En este apartado aparecen una serie de preguntas: ¿ Cual es la definición en geofísica de datos completos?, y ¿ Cual es el tipo de consideraciones geofísicas que llevan a los no impactistas a la afirmación de que los datos son incompletos?. En otras palabras: La curiosa argumentación expresada por los no impactistas carece de cualquier objetividad y esta basada tan solo en impresiones. La campaña de gravimetría fue realizada por K. Ernstson, quien, a lo largo de 30 años, esta familiarizado con la medición gravimétrica y con la geofísica de las estructuras de impacto (Ries, Rochechouart, Steinheim) en general (ver, p.e., Ernstson, 1972, 1974, 1976; Pohl et al., 1977, 1978; Ernstson, 1982, 1984 a, b, Ernstson and Pohl, 1974, 1977; Ernstson and Diele, 2003).
Afirmaciones de este tipo, sin presentar ninguna prueba ni observaciones, revelan el estilo de argumentación de los no impactistas ya denunciado por F. Claudin en su comentario sobre el artículo de Cortés et al. (2001) (ver http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/newpubli.htm, comentario sobre el artículo publicado en MAPS por Cortés et al., 2001).
Diaz Martínez et al.: Cortés y Casas (1996) consideran que Azuara es consistente con un acortamiento regional N-S durante el terciario. Para estos autores la estructura es un sinclinal.
¿Y? Los partidarios del impacto nunca han dudado de la acción de la tectónica Alpídica en la zona de Azuara. Pero de acuerdo con sus observaciones (Ernstson et al., 2002; y otros), Azuara es una estructura de impacto. Un acortamiento regional, en cualquier dirección, es incapaz de explicar los efectos de cjoque de moderados a intensos presentes en la Fm. Pelarda, los diques de brechas que contienen clastos con efectos de choque de moderados a intensos, las megabrechas y los megabloques dislocados, las extensas brechas monomícticas de movimiento a lo largo de centenares de metros, las brechas suevíticas, y demás.
Diaz Martínez et al.: La capa de eyectas propuesta para Azuara, la Fm. Pelarda, está dispuesta por encima de los depósitos de la cuenca adyacente de Calatayud-Montalbán. Tradicionalmente ha sido interpretada como una unidad de cobertera sedimentaria aluvial de edad Pliocénica-Pleistocénica. Diaz et al. (2002) interpretan la Fm. Pelarda como un depósito aluvial local de edad Pliocénica Pleistocénica parecido a otros localizados a lo largo de zonas de gran relieve de España.
Los eyecta de la Fm. Pelarda se hallan interestratificados, de manera clara, tal y como puede apreciarse en los alrededores de Salcedillo (coordenadas 30667259E/4535565N, a ~1250 m de altitud; fotos 20, 21, 22). Por tanto, la consideración de la misma como un depósito local de edad Pliocénica-Pleistocénica no tiene ningún sentido. Si el término tradicionalmente hace referencia, como nos tememos en este caso, a las interpretaciones que se le han dado desde hace tiempo, entonces cabe matizar que dicha formación ha pasado de tener una edad comprendida entre el eoceno y el oligoceno (Adrover, 1982; Carls & Monninger, 1974; Ernstson & Claudin, 1990; Ernstson & Fiebag 1992, Ernstson et al; 2002) a ser cuaternaria (Lendínez et al., 1989; Pérez, 1989; Ferreiro et al., 1991; Aurel et al., 1993; Aurell, 1994; Cortés y Martínez, 1999; Cortés et al., 2002; Diaz et al., 2002). Además, ha pasado de ser interpretada como fluvial (Carls & Monninger, 1976; Adrover, 1982; Smitt, 2000), a ser bien de impacto (Ernstson & Claudin, 1990; Ernstson et al., 2002), bien aluvial (Lendínez et al., 1989; Pérez, 1989; Ferreiro et al., 1991; Aurel et al., 1993; Aurell, 1994; Cortés y Martínez, 1999; Cortés et al., 2001; Diaz et al., 2002)
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Como ya se ha mencionado con anterioridad (Ernstson & Claudin, 1990; Ernstson et al., 2002), la presencia de cantos con estrias (orientadas en la dirección NE-SW, esto es, apuntando hacia el centro de la estructura de Azuara y de Rubielos de la Cérida), las deformaciones rotacionales exhibidas por algunos de ellos, la presencia de claras evidencias de metamorfismo de impacto (PDF’s) en cantos de cuarcita Bámbola y Armoricana, las características del depósito y el hecho de hallarse ubicado en uno de los altos topográficos más importantes de la zona, entre otras características, imposibilitan una génesis “sedimentaria normal” como la propuesta por Diaz et al. (2002).
Diaz Martínez et al : La mayoría de eyectas en un cráter de impacto se hallan alrededor de una distáncia de 1 radio entorno al borde del cráter (en el caso de impactos no oblicuos)
En este punto tan sólo recordar que en el caso de los depósitos de eyectas de Belize, procedentes de la estructura de Chicxulub, concretamente las diamictitas (interpretadas como debidas a un flujo de derrubios o una oleada basal), se hallan presentes hasta una distancia de 4 veces el radio de la estructura (Pope et al, 1999; Ocampo et al., 2000). A partir de este punto desaparecen... En el caso de Azuara los depósitos de eyectas de la Fm. Pelarda se hallan a una distancia no superior a 2 veces el radio de la estructura. Este argumento, ya utilizado posteriormente por Cortés et al. (2001) para cuestionar el orígen por impacto de la Fm. Pelarda, nos parece por tanto fuera de lugar. En su momento, ver la réplica al artículo de Cortés et al. por parte de F.Claudin en www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com, nos pareció tan obvio que no lo comentamos. Dada su repetición creemos conveniente matizarlo.
Diaz Martínez et al. : De acuerdo con Langenhorst y Deutsch (1996) y con una comunicación personal de Langenhorst (2000), las estructuras de deformación presentadas como evidencias de metamorfismo de choque no estan relacionadas con el metamorfismo de impacto.
Volvemos a lo de siempre (ver comentario sobre el artículo de Cortés et al. (2002), publicado en MAPS, realizado por F. Claudin en http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/newpubli.htm ). Si un comentario no está sustentado sobre evidencias tangibles y comprobables, entonces no sirve de nada. Incluso cuando este comentario sea realizado por una persona de comprobada valía científica.
¿ Cual es la base de la afirmación de Langenhorst (2000) por la que niega que las deformaciones microscópicas se hallen relacionadas con el metamorfismo de impacto? En el caso de que esta se base en el análisis de la única muestra que cita en su artículo (Langenhorst & Deustch, 1996), se produce una confrontación directa:
En una carta dirigida a A. Deustch, K. Ernstson describe la citada muestra como provinente de rocas autóctonas localizadas fuera de la estructura de Azuara, sugiriendo además que los rasgos planares presentes en la misma consistían probablemente en láminas de deformación basales (y no en PDFs!). Ignorando estas indicaciones, Langenhorst y Deutsch a pesar de todo presentaron el artículo con las conclusiones erróneas y la afirmación de que no había choque en Azuara, negándose de manera categórica a retirarlo incluso cuando K. Ernstson protestó de manera insistente. Además, en el artículo de Langenhorst y Deutsch, no existe ninguna referencia a los hallazgos (Ernstson et al., (1985), Ernstson & Fiebag (1992), and Ernstson (1994)) de fuerte choque (PDFs, vidrio diapléctico) en los diques de brechas polimícticos del interior de la estructura de Azuara. Este "comportamiento tan ético” con un colega, deshonesto desde el punto de vista científico, fue lo que K.Ernstson reprochó en su dia a Langenhorst y Deutsch. Ahora, Diaz Martinez et al. y otros no impactistas (p.e., Cortes et al., 2002) continuan de adoptar las conclusiones erróneas y la deshonestidad scientífica.
Entre las 3 muestras que Deustch y Langenhorst tuvieron en sus manos (enviadas por K.Ernstson), únicamente una provenia de los eyecta de la Fm. Pelarda (la cual tan solo exhibia PFs y no PDFs). Es un hecho constatado y conocido que las PDFs se hallan por lo general dispersas y distribuidas de manera discontinua entre las rocas afectadas por choque, por lo que hay que analizar un adecuado número de muestras (desde luego superior a 3). ¿ Cómo es posible, que sin haber puesto nunca un pie en la zona de Azuara, se pueda inferir a partir de tan sólo 3 muestras 2 de ellas procedentes de fuera de la estructura de impacto que no existen evidencias de choque en Azuara?
Además de los primeros análisis efectuados por Ernstson et al. (1985), otros análisis de PDF mediante la técnica de platina universal fueron realizados por Eugenio Guerrero (Universidad de Madrid) y por la reputada Ann Therriault (Geological Survey of Canada). Los tres análisis más o menos reveleban los mismos resultados, especialmente con respecto a las direcciones dominantes de PDFs ({10-13} y {10-12}). ¿ Una confusión generalizada?
Hoy y aquí, queremos remarcar que: Los autores del artículo bajo revisión, Diaz-Martínez, E. et al., participaron en una salida de campo informal con ocasión del IMPACT workshop realizado en Granada durante el año 2001. Ellos cogieron muestas de la zona, ¿ pero donde estan los análisis? (y además que puedan ser contrastados por grupos “independientes” de la polémica).
Diaz Martínez. et al.: No se han descrito para la estructura ni casos de fundidos de impacto ni suevitas (y por tanto no se ha podido datar....)
Al leer esto, nos quedamos pasmados: Fundidos de impacto en la estructura de Azuara fueron descritos en detalle por Fiebag (1988), y de nuevo en Ernstson y Fiebag (1992; p 418: 4. High-pressure and high temperature features), Enstson y Fiebag (1993, p. 758) y en Ernstson (1994, pp. 38-41). Como ya se ha mencionado con anterioridad, la brecha basal había sido descrita como poseedora de aspectos típocos de una brecha suevítica. Esto había sido señalado en Ernstson y Fiebag (1992, pp. 413-414) y Ernstson (1994, p. 45). Para lectores interesados, añadimos que mientras tanto han sido descritas también rocas de fundido de impacto y suevitas para la estructura gemela de impacto de Rubielos de la Cérida (Hradil et al., 2001, Ernstson et al., 2001 a, Ernstson et al., 2002).
Diaz Martínez et al.: Ernstson y Fiebag (1992), sugieren una edad del Eoceno tardio-Oligoceno ya que los sedimentos miocénicos no se hallan afectados por la tectónica y por la presencia de sedimentos eocénicos incorporados en algunos diques de brechas.
Ernstson y Fiebag (1992) sugieren esta edad a partir de los datos paleontológicos sumnistrados por gasterópodos presentes en sedimentos no afectados por el impacto, y por los sedimentos eocénicos incorporados no unicamente dentro de los diques de brechas sino también en la megabrecha y en los depósitos de eyecta de la Fm. Pelarda.
Es un enigma, y no entenderemos nunca porque el artículo bajo discusión pudo haber sido publicado en los Special Paper series of the Geological Society of America. Es el mismo misterio que rodea a la publicación del artículo: Cortés, A.L., Díaz-Martínez, E., Sanz-Rubio, E., Martínez-Frías, J & Fernández, C. (2002): Cosmic impact versus terrestrial origin of the Azuara structure (Spain): A review. Meteoritics Planet. Sci., 37: 875-894. (see http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/newpubli.htm)
Los criterios de publicación esgrimidos por los “arbitros” cambian de manera ostensible para ambos grupos. Mientras a los impactistas se les exige precisión en la localización de los afloramientos, diversas comprobaciones de los datos microscópicos, la referencia a las publicaciones de los no impactistas sobre la zona...., a los no impactistas parece ser que tan solo se les exige que no cometan excesivas faltas de redacción; lo demás, parece que sobra.
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