| Investigación sobre la geología, geofísica, y petrología de las estructuras de impacto (cráteres de impacto meteorítico) |
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REPLICA A LA REPLICA A LOS COMENTARIOS REALIZADOS POR K. ERNSTSON COMO REVISOR DEL ARTICULO ENVIADO A LA REVISTA MAPS POR CORTES ET AL. (2002)Réplica realizada por F. Claudin. Quisiera exponer mi opinión sobre las diferentes partes en que consiste, bajo mi modo de ver, esta réplica realizada por Cortés et al. al trabajo de corrector de K. Ernstson. En aquellos puntos que no me han parecido trascendentes por estar más o menos de acuerdo con la opinión de Cortes et al. no he realizado ningún comentario. Como es evidente, el autor de estos comentarios no pretende estar en posesión de la verdad, por lo que si una vez incluidos en la web alguien quiere discutirlos, su opinión y escritos serán bienvenidos y publicados (colgados en la web y susceptibles de ser discutidos también)
A. PREÁMBULO: Sobre las consideraciones iniciales vertidas por los autores de la réplica y posterior artículo en el MAPS, 1. Sigo mostrando mi indignación, como ya le manifesté a mi amigo Kord, por el hecho de que se pidiera su participación como revisor de un artículo en el cual se halla como parte implicada, tanto a nivel científico como personal. Después de conocer al otro revisor, el Dr. M. Aurell, me ratifico si cabe más en mi indignación ¿ Qué clase de ciencia es esta en que los arbitros-revisores no son todo lo ecuánimes que debieran ser? Porque, desengañémonos, ambas partes no han sido ni podido ser neutras en esta revisión. Por otra parte, pedirles una ecuanimidad absoluta me parece fuera de lo normal. 2. Ligado a este primer punto, viene la segunda observación. Según los autores de la replica y del artículo, los autores impactistas han podido publicar en revistas no españolas (internacionales) por la ignorancia de los revisores sobre la geologia regional de la zona..... Por tanto, los revisores siempre debieran tener conocimientos sobre la zona en cuestión. Lo más normal es que estos provengan de haber trabajado en ella, pero entonces volvemos en la mayoría de los casos- a no poder garantizar ecuanimidad ya que no podrá ser imparcial.... ¿O quizás los autores del artículo pretenden que los árbitros no sean neutros, que a poder ser favorezcan sus ideas y de ese modo impedir la publicación de cualquier hipótesis contraria a la suya? Desde luego esta no es la idea que yo tengo de la ciencia. 3. Respecto a la aserción en la que se dice que los partidarios de la hipótesis no impactista (mayoritariamente españoles, y algunos investigadores europeos de renombre (supongo que Langerhorst, Deustch, Smitt y Koeberl... por citar algunos nombres)) no han querido publicar en revistas internacionales por considerarlo una pérdida de tiempo..... dada la nimiedad de las pruebas argumentadas por los partidarios de la hipótesis impactista, me parece fuera de lugar. Si fueran una nimiedad, ¿para que seguir publicando artículos, tanto en revistas españolas como en internacionales incluida la actual publicación- si la hipótesis impactista debiera ser débil e inconsistente y por tanto fácilmente desenmascarable sin necesidad de ninguna intervención? 4. Dada la absoluta congruencia entre los datos y observaciones presentados por los no impactistas, ¿ a que viene pedir una oportunidad para poder publicar en MAPS? Como cualquier revista científica que se precie, quiero suponer que si un artículo respeta las reglas del juego científico éste puede ser publicado. 5. Los artículos científicos no se escriben para hacer feliz al contrario, pues en este caso no habría lugar a ninguna disputa, terminando la discusión (y probablemente incluso comiendo perdices.....). Se escriben para expresar una opinión, basada en observaciones e interpretaciones, obviamente sujetas a posibilidad de error. En cualquier caso, nada es o debiera ser personal. No deja de ser simplemente ciencia (un constructo humano....)
SOBRE LOS COMENTARIOS 1. Comentarios no numerados: B. Que no era necesario una comparación histórica entre el artículo de Cortes et al. y otros episodios de disputas impactistas-no impactistas del pasado me parece más que aceptable como objeción. Ahora bien, el querer presentar el episodio del fieldtrip de Granada y el congreso de Granada como un escenario idílico en el cual todo el mundo tuvo oportunidad de decir lo que pensaba y que tan sólo los impactistas, evidentemente intimidados por saber de la debilidad de sus pruebas...., rehusaron participar en el debate final, me parece ya el colmo de la DESFACHATEZ. En primer lugar, el aquí redactor de estas líneas aceptó el envite de organizar una salida de campo junto con K. Ernstson con el fin de enseñar diferentes afloramientos que ilustraban sus débiles y nimias observaciones e interpretaciones. Lejos de ser una salida de campo donde se muestran los diferentes afloramientos ante 10 investigadores sobre impactos, se convirtió en un debate por cierto, para mí apasionante entre 7 personas contrarias a la hipótesis impactistas (entre ellos incluyo a los 5 investigadores de Zaragoza, más los dos investigadores del centro de Astrobiologia (uno de los cuales, el Sr. Diaz Martinez, era el organizador de la salida y por tanto se suponía que debía ser neutral en su calidad de representante de la ESF....)). Antes de que la salida de campo fuera planificada, ni siquiera se había previsto que tuviera lugar una visita a Azuara. Fue a instancias de nuestra insistencia que esta tuvo lugar como acto fuera de lo ya previsto (como así puede quedar demostrado por el simple hecho de que la salida tuvo lugar 3 dias antes del congreso.....y por los mails que el redactor de estas líneas guarda todavía (costumbre que he adquirido a desgana - después de la polémica entre Langerhorst-Deustch y Ernstson). En primera instancia, el ya mencionado Sr. Enrique Diaz tan sólo quería pasar un video por él elaborado sobre la zona de Azuara y efectuar una mesa redonda (donde hubiera un debate). Desde el principio, mi amigo K. Ernstson se negó (y guardo copia de todos los mails..... insisto) a realizar dicha mesa redonda. Esta postura la mantuvo desde el primer día, por lo que no ha lugar a ninguna sorpresa ante acontecimientos posteriores (... bien explotados, por cierto, por el grupo de no impactistas, en la batalla mediática realizada ante el congreso y después del mismo). Jamás nos negamos a discutir en el campo, como de hecho sucedió y como seguimos manteniendo (por si alguien está interesado en ello). Por tanto no a lugar a la insinuación de evitar confrontaciones por miedo escénico ante la debilidad de las pruebas aportadas. Respecto a la afirmación de que no es la primera vez que Ernstson realiza esta maniobra de evitar exponer sus resultados frente a una audiencia de científicos, supongo que Cortés et al. hacen referencia a una intervención que Ernstson no pudo realizar en Zaragoza y que TORTICERAMENTE utilizaron y utilizan para intentar minar el prestigio del mismo ya que de otro modo no pueden. Dado que no es mi estilo, no entraré en detallar las diferentes MENTIRAS sobre salidas supuestamente no realizadas entre los dos grupos y publicadas por Aurell et al. (1997; ver también Anguita et al (2000)) en algunos medios de prensa en el pasado. No es de extrañar que ninguno de los participantes en la salida de campo, ante las discusiones realizadas, no quedara totalmente convencido de la hipótesis impactista (ni de la no impactista, supuestamente más coherente con las pruebas aportadas...) Sencillamente, como cualquier científico que se precie aplicaron el principio ya citado por Cortes et al. de uncertainty.... cosa bastante normal y esperable (yo en su lugar hubiera echo lo mismo...) C. Con respecto a los rasgos que no debieran estar presentes en el caso de un impacto, leo con sorpresa que citan las discordancias progresivas en unidades sedimentarias y el incremento en grosor de los estratos. Si atendemos a la definición de discordancias progresivas, de las cuales el autor de estos comentarios tiene cerca diversos ejemplos citados en la bibliografía internacional y utilizados en cursos internacionales (vease la discordancia progresiva de frente activo ubicada en las sierras de Bastets y de Busa, al sur de Sant Llorenç de Morunys (Valle del Cardener, Solsonès, Catalunya), o la de la del surco del sinclinal terciario de la Pobleta de Bellveí) (Riba & Rios, 1973; Riba & Rios, 1976; Anadón et al., 1986), entonces este comentario no es tan cierto. Las discordancias sintectónicas son unas megaestructuras sedimentarias condicionadas por factores tectónicos que para que queden registradas en la sucesión estratigráfica requieren que la sedimentación haya sido intensa y voluminosa. Pero estas circunstancias también concurren durante la génesis de un impacto, donde los bordes del cráter se elevan rápidamente y de modo diferencial respecto a la depresión de la cavidad transitoria. Por tanto, es posible la génesis de discordancias progresivas en las unidades basales (a menudo suevíticas) de los depósitos cercanos al borde de cráter (tanto intra-crater como extra-crater) que han sido depositadas por procesos similares, en ocasiones, a los que rigen los flujos piroclásticos, las oleadas basales y de caida de ceniza de las erupciones volcánicas (que daran lugar a facies con estructuras sedimentarias de diverso tipo). Un ejemplo de lo citado puede observarse en las unidades suevíticas intra-cráter de la estructura de impacto de Popigai (Masaitis, 2001). Si además la estructura se produce en una zona tectónicamente activa, como es el caso de Azuara, el relleno posterior de la cuenca y el movimiento diferencial entre borde y centro de cuenca puede seguir el mismo esquema con discordancias progresivas. Es decir, en Azuara pueden existir discordancias progresivas debidas a fenómenos de impacto y a fenómenos tectónicos. D. En este punto, ignoro que parte del manuscrito puede haber ofendido a Cortes et al. y por tanto tampoco entiendo a que viene el conjunto de quejas sobre el carácter de K. Ernstson. Si este párrafo lo enlazamos con los contenidos vertidos en el B, podemos ver que seguimos en la campaña mediática de desprestigio hacia K. Ernstson..... a nivel personal. E. Creo que para poder quitar la estructura de impacto Azuara de los mapas de estructuras de impacto, primero debería probarse que las pruebas aportadas no son válidas. No creo que R. Grieve las aceptara porque si, sino porque detrás de ellas existe un trabajo realizado y hay un razonamiento científico coherente con las observaciones. F. Y?..... ¿Vamos a empezar a ver quien reemplaza a quien? Es obvio que ambos grupos, impactistas y no impactistas, parten de casi las mismas observaciones pero realizan diferentes interpretaciones.... Esto es un proceso normal en la historia de la ciencia. Y....si!, los no impactistas habían ya publicado con anterioridad sobre la zona cuando nosotros empezamos a insinuar un origen por impacto de la misma. Particularmente no me produce ninguna molestia el no ser el primero en trabajar en una zona concreta. Respecto al comentario indicando que la mayoría de revisiones de K. Ernstson fueron realizadas para justificar sus ideas y seguir manteniendo la controversia, vuelvo a enlazar con lo que comenté en el punto 1 del preámbulo. No trata de justificar nada, ni tiene miedo de que su credibilidad se pierda, sino que esta convencido de lo que dice y, al igual que M. Aurell defiende sus puntos de vista (con más o menos vehemencia, pero con rigor científico). De esta manera, tanto uno como otro corrector (Aurell y Ernstson) tratan de defender sus puntos de vista, de ahí que Aurell no critique prácticamente nada de este artículo (cosa lógica a mi modo de ver) y Ernstson si lo haga (cosa también lógica).
2. Comentarios numerados: 2. Me parece perfecto que si Montanari & Koeberl (2000) no consideran probada la estructura de impacto de Azuara no la incluyan en su mapa. Están en su derecho. Pero dudar de que lo mismo pero al revés puedan hacer otros investigadores no me parece normal. Suponen que R.A.F. Grieve no se ha tomado la molestia de revisar ningún dato para elaborar su mapa y por tanto Azuara sigue ahí a pesar de todo.... En este punto son Cortés et al. los que desacreditan a otros investigadores para mantener y exponer sus ideas (aunque luego critiquen por lo mismo a Ernstson). Respecto a que ningún grupo no relacionado con nosotros haya publicado algún trabajo a favor de las ideas impactistas sobre Azuara, esperamos que en un futuro no muy lejano se pueda solucionar. Nunca hemos puesto ninguna traba para que alguien, el que quiera, pueda investigar y publicar sus conclusiones sobre la zona en cuestión. Cualquiera que nos ha demandado colaboración ha recibido nuestra ayuda (sin ningún tipo de interés). Así que si estas líneas pueden incentivar a más investigadores sobre impactos que quieran comprobar si Azuara es una estructura de impacto o no, bienvenidas sean. Por nuestra parte no existe ningún temor ante futuros trabajos en este campo. 3. Si una opinión crítica no se publica, es decir queda en el típico comentario de pasillo, no sirve para mucho en ciencia. El que un autor o autores de un artículo decidan o no incluir en sus referencias bibliográficas un trabajo/os, no implica que este/os sea válido o no o apropiado/inapropiado; tan sólo implica que han decidido tenerlo/os o no en cuenta por algún motivo que no necesariamente tiene que ver con su calidad. 6. Me parece correcto que hagan revisiones periódicas de las estructuras de impacto que aparecen en las listas oficiales y mapas con la finalidad de incorporar las nuevas que lo sean y eliminar las que no lo sean. Lo único que quisiera recordar a Cortes et al., es que además del metamorfismo de choque existen otros criterios que indican la presencia de un impacto tales como: conos astillados, fulerenos, restos del propio cuerpo impactante, anomalías en Ir, determinadas proporciones isotópicas..... En un mismo cráter puede hallarse la asociación de varios de estos criterios o tan solo uno, de ahí el comentario de K. Ernstson. Con el razonamiento de Cortes et al., que consideran que tan solo la presencia de metamorfismo de choque es el criterio válido para diagnosticar un impacto, algunos cráteres de impacto reconocidos por otros criterios como tales deberían ser eliminados de las listas y mapas. 7. Si nuestras observaciones e interpretaciones son correctas, y hasta el presente momento Cortés et al. siguen sin demostrar de manera convincente el error de las mismas, habría que revisar los depósitos del terciario, ya que en muchos de ellos sus componentes exhiben características que nosotros interpretamos como producidas por impacto (ver Claudin et al, 2001). Características que nunca habían sido citadas en la bibliografía no impactista anterior a nuestras publicaciones, y que son visibles (independientemente de su origen) por cualquier científico que estudie de un modo exhaustivo los depósitos de la zona. Por otra parte, si todos los perfiles están correlacionados y las unidades estratigráficas bien datadas (por isótopos, por métodos magnetoestratigráficos y/o paleontológicos) y los materiales que las forman bien estudiados..... ¿cómo es que se observan en los clastos de la Fm Pelarda deformaciones en los cuarzos (que nosotros atribuimos a metamorfismo de choque) visibles para todo el que estudie sus componentes (independientemente de cual sea su origen)? Nadie ha citado su presencia en los clastos de la Fm Pelarda con anterioridad a nuestros estudios. Creo, por lo visto hasta el momento, que los estudios a los que aluden Cortes et al. para pedir la exclusión de la estructura de Azuara de los mapas de estructuras de impacto no son todo lo precisos que debieran ser. Respecto al comentario de que las características típicas de eyecta a las que alude Ernstson, son en realidad características claramente explicables por procesos tectónicos, diagenéticos, cársticos, ...etc, creo que Cortés et al. deben suministrar pruebas y no opiniones.
12. Respecto a que la mera observación de un mapa topográfico de la zona permite ver que Azuara es una estructura no redondeada (ya citada en anteriores artículos por Cortés y Marttínez, 1999...)...... tan solo recomiendo a Cortes et al. que miren con atención nuestra página web. En el apartado correspondiente a Azuara podrán ver una reconstrucción realizada a partir del mapa topográfico por Manel Cabedo. Si Azuara no tiene una forma redondeada en los mapas topográficos, señores, que venga Dios y lo vea. Por cierto, el Sr Manel Cabedo es una persona que se puso en contacto con nosotros a través de la web y creo, por tanto, que esta libre de toda sospecha de ser un acólito......
13, 45, 46. Volvemos a las diferentes interpretaciones a partir de los mismos datos, que particularmente creo que tan sólo prueban las diferencias existentes entre ambos grupos sin llevar a ningún puerto en concreto. Sabemos que ante un mismo dato geofísico caben múltiples opciones geológicas, pero también es cierto que la más sencilla y que explique mayor número de observaciones adicionales es la que se acostumbra a escoger. En este punto, no entiendo porque Cortes et al. se ofenden. No están familiarizados con el modelo gravitatorio, lo que no quiere decir que sean ignorantes y lerdos en el tema. Es simplemente la observación de una persona (K. Ernstson) acostumbrada a trabajar en el tema durante más de 30 años .... Frase que no debe interpretarse como que digo que su palabra es la ley y que no pueda cometer equivocaciones.... Sin pretender ser un geofísico avezado y diestro, debo decir que el procedimiento para elaborar un mapa gravimétrico es o acostumbra a ser el mismo: en primer lugar uno realiza las medidas a lo largo de los puntos decididos (en este caso las carreteras orientadas radialmente respecto al centro de la estructura de Azuara). En segundo lugar se procede a construir el denominado campo regional que sería el campo gravitatorio que debería existir sin los efectos de la estructura de impacto. En gravimetría este paso puede ser difícil dado que en el área de la anomalía, se debe asumir los contornos del mapa. En el caso de Azuara se procedió a construir un campo un campo regional muy simple basado en los datos del mapa de escala 1:1000000 de España y en los datos no publicados por A. Casas (tal y como se explicita en el artículo de Ernstson & Fiebag, 1992). Una vez se han realizado estos pasos, se procede a establecer la diferencia entre el campo medido y los datos del mapa regional, obteniendo el mapa de anomalias residuales de Bouguer. Éste representa el campo anómalo de la estructura de impacto. Con todo, hemos de hablar siempre de un mapa provisional de Bouguer. La selección de más o menos perfiles radiales para visualizar las anomalías de Bouguer se explica simplemente por la trayectoria de nuestros perfiles: de este modo, los perfiles de Bouguer son los que mejor encajan con las estaciones gravimétricas. El argumento de Cortés et al. según el cual las mediciones no están referidas a un sistema estándar es un sin sentido completo dado que todas las medidas gravimétricas son al fin y al cabo relativas. Referirlas a un sistema estándar significaría tan sólo la adición o substracción de un valor constante a todos los datos gravimétricos de la campaña. De este modo, la forma de las anomalías, las amplitudes y longitudes de onda, permanecerían igual.
15, 16. Parte de lo que quería comentar en este apartado ya ha sido expuesto con anterioridad en el apartado C (de los comentarios no numerados). Tan sólo añadir que la UTS-4 de Aurell et al. (1993), Aurell (1994) y de Cortes et al., que aflora según los mapas geológicos de la zona en Cucalón (entre otras localidades en la que puede ser apreciada), no está descrita como una brecha (sino como material conglomerático) en los mismos y además presenta en algunas preparaciones microscópicas evidencias de metamorfismo de choque (bajo la forma de PDFs y PFs en cristales de cuarzo, kink bands en micas y cristales de cuarzo diapléctico). A todos los participantes en la salida previa al congreso de Granada se les suministraron muestras, bajo la forma de secciones pulidas, de estas brechas..... por lo que esperamos que todos hayan realizado secciones delgadas y observaciones de las mismas (aunque como siempre, más que mirar 3 preparaciones microscópicas de una misma muestra, es conveniente realizar un muestreo un poco mayor y sistemático...... antes de poder opinar). Es en esta unidad, interpretada por nosotros como una Suevita, donde son de esperar discordancias progresivas ligadas al impacto y estructuras sedimentarias ligadas a su/s mecanismo/s de deposición (como rasgos mesoscópicos claramente visibles). Respecto a su edad, que va de acuerdo con los mapas y figuras de Aurell et al. (1993), Aurell (1994) y Cortes et al. desde el Oligoceno medio al mioceno inferior, tan sólo indicar que concuerda con la propuesta para el impacto (eoceno sup-oligoceno). No entro a comentar los problemas de datación, que a mi modo de entender y dada la variabilidad lateral de los materiales presentes en la zona, son graves. Con esta frase tampoco pretendo cuestionar las dataciones realizadas sino tan sólo indicar las dificultades de extrapolación de una zona a otra.
17. Es evidente que la textura por si sola no es indicativa de un impacto. Pero si es cierto que la textura de una roca suministra información sobre su génesis. En el caso de Azuara, y en concreto en la zona de Cucalón, los materiales que allí afloran (ver parada 1 de la guia de la salida a la estructura de Azuara elaborada para el congreso de Granada) muestran caracteres texturales y microscópicos no compatibles con una génesis por depósitos aluviales (al menos normales), ni lacustres, ni cársticos. Para nosotros serían depósitos suevíticos generados por flujos similares a los piroclásticos. De nuevo tenemos que un mismo depósito puede ser interpretado de forma diferente en función de las observaciones realizadas que a su vez condicionan la interpretación o lo que es lo mismo: una misma facies puede ser originada por diferentes procesos.
18. En este punto manifiesto una cierta sorpresa. ¿ No está bien localizada la formación Pelarda? ¿No esta bien localizado Pto Minguez? ¿ No esta bien localizada la megabrecha? ¿ No esta bien localizado el afloramiento de Cucalón? ¿ No esta bien localizado el afloramiento de Barrachina?....etc. Puedo admitir que algún afloramiento de diques de brechas pueda tener una localización difícil, pero de ahí a insinuar que no debieran haber publicado nada de lo por nosotros expuesto, me parece inaceptable. Curiosamente, este mismo argumento ya fue utilizado por Aurell (1994, pp 70) para refutar el trabajo de Ernstson y Fiebag (1992). En este caso, habría que aclarar que el afloramiento criticado correspondía al dique de brechas (ver parada 2 de la guia de campo elaborada para el congreso de granada) que Fiebag citaba en su tesis doctoral publicada en 1988 ( y por tanto accesible a los investigadores en general).
19. Este comentario creo haberlo contestado a través de mi opinión expresada en el apartado C y en los puntos 15 y 16.
21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 32, 33, 67, 71, 72, 73, 74. En todos estos puntos Cortes et al., hablan sobre la Fm. Pelarda. Creo por tanto, preciso contestarlos a la vez. 1. El autor de estas líneas, colaborador y amigo de K. Ernstson, coautor junto con él de un artículo sobre la Fm Pelarda, no ha variado su opinión sobre el espesor de la misma. Tal y como dijimos en nuestro artículo (Ernstson & Claudin, 1990) esta presenta un espesor de más de 200 m, pero no 400. En la guia de campo de Granada también mencionamos el mismo espesor, que evidentemente coincide con el marcado por Carls & Monninger (1974). Quiero suponer, que K. Ernstson cometió un error al poner este espesor en sus correcciones al artículo de Cortes et al. (y no suponer como estos que había variado el espesor porque desconoce los limites de la Fm... etc). 2. El límite inferior de la Fm Pelarda, como ya indicamos en nuestro articulo (Ernstson & Claudin, 1990, pp 584 (According to improved outcrop conditions we were able to add to the work of Carls & Monninger (1974) and note the complementary characteristics as follows), coincide con el expresado en el artículo de Carls & Moninger (1974). En realidad en nuestro artículo no hablamos de límites porque tan sólo añadimos observaciones (y evidentemente interpretaciones...) a las realizadas por Carls & Monninger. Por tanto, dado que Cortes et al. aceptan los límites precisados en el trabajo de Carls & Monninger, si estamos hablando de la misma unidad (aunque a veces parezca difícil de creer a tenor de las observaciones e interpretaciones...). 3. Respecto a la edad de la Pelarda, y después de tratar en vano de localizar contactos claros con otras unidades (la mayoría están cubiertos por vegetación), aceptamos como ya hemos mencionado en alguna ocasión (incluyendo el fieldtrip) la edad propuesta por Adrover et al (1982). Según este último autor, la Pelarda se halla intercalada entre los materiales paleógenos de Fonfria y los terciarios de Olalla. De hecho, Cortes et al. reconocen en su réplica que la precisa datación de la Pelarda aún está pendiente.... Pero curiosamente, sus argumentos - que en más de un punto (no tan sólo por lo que se refiere a esta Fm.) coinciden con los expuestos por M. Aurell (1994) con anterioridad son que la edad de la Pelarda ( no se sabe en virtud a que...) es Plio-Cuaternaria. De hecho la definen como una raña plio-cuaternaria. 4. La confusión por nuestra parte sobre el término raña, proviene de la definición extraida del diccionari de Geologia de lInstitut dEstudis Catalans (1997), elaborado por prestigiosos geólogos de Catalunya (algunos de los cuales han trabajado en la zona de Azuara y aledaños). En este diccionario el término raña queda definido (traducido del Catalán) Pedimento (o glacis) cubierto de bloques cuarcíticos con matriz arcillosa, desarrollado sobre terrenos paleozoicos, en los altiplanos de España meridional y Portugal, bajo la acción de un clima periglacial o árido. Como mínimo, y es de agradecer, coincidimos en que el origen de la Fm. Pelarda no es fluvial como se proponia con anterioridad en los trabajos de Carls & Monninger (1974) o incluso en las opiniones de algunos correctores de nuestros artículos como J. Smitt (2001). 5. No pongo en duda la autoridad de Cortes et al. a la hora de estudiar la Fm. Pelarda, pues me consta que algunos de ellos (tal como especifican en su réplica) ya han trabajado en formaciones parecidas, pero la asunción como algo normal de la presencia de un depósito de estas características en el alto topográfico más importante de la zona me parece algo difícil. La Fm. Pelarda se halla ubicada entre (aproximadamente) los 1200 y los 1450 m de altitud, y constituye el alto más importante de la zona. ¿ Cómo explicar su génesis por depósitos aluviales? ¿ De que alto evidentemente más alto provenian? Si son depósitos del Plio-cuaternario, ¿ Donde están los restos de ese macizo o zona erosionada? ¿ Hay que suponer una tasa de erosión mayor a la de la zona en el cuaternario para explicar su génesis? Creo, sinceramente, que asumir estas cuestiones como algo normal no es científico. De hecho, su comentario sobre que encontrar un depósito Plio-pleistoceno en un alto topográfico no es raro, puesto que movimientos tectónicos recientes han sido descritos en la cuenca de Montalbán por diferentes autores, obvia la magnitud que necesitarían en este caso dichos movimientos para dar lugar al relieve generador del área fuente de los materiales que constituyen la Fm. Pelarda. 6. Los materiales presentes en la Fm. Pelarda, descritos en el trabajo de Carls & Monninger (1974), muestran una serie de características particulares que fueron descritas en nuestro trabajo (Ernstson & Claudin, 1990), ya que previamente nadie se había percatado de ellas. Entre estas características podemos citar una mesoscópicas y unas microscópicas. Las mesoscópicas son: presencia de estrias y deformaciones plásticas en los cantos y bloques que conforman los materiales de la Pelarda. Las microscópicas: fuerte fracturación, extinción ondulatoria y láminas de deformación en granos de cuarzo, además de elementos planares (PFs y PDFs) en los mismos. En las biotitas puede observarse kink bands. Respecto a la presencia de estrias, para nosotros relacionada con el impacto, Cortes et al. argumentan que el proceso generador de la misma por nosotros invocado no les convence. En el mismo texto (ver referencia 32) dicen que la orientación preferente no es compatible con el mecanismo deposicional de roll glide, puesto que este produciría una orientación al azar de las estrías. De nuevo, Cortes et al. muestran un cierto desconocimiento de los mecanismos deposicionales en el caso de ejectas (que ya se manifestó al tener que substituir el término deposición aérea para la Fm. Pelarda (que curiosamente también cita Aurell en 1994) por balística). La deposición por erosión balística, es bastante similar, a la deposición de flujos piroclásticos, en la que a menudo una masa de sedimentos sustentada por gas y fluidos puede perderlos y quedar congelada (es decir pararse y por tanto depositarse) en un determinado punto. Esto es precisamente lo que nosotros argumentamos como génesis de las estrias, el movimiento diferencial que se produjo en ese instante en el interior de la masa de sedimentos entre matriz y cantos/bloques.
7. Respecto a las deformaciones plásticas, en concreto a las fracturas rotacionales que afectan incluso a cantos de cuarcita armoricana y bambolares, Cortes et al. preguntan (y por tanto cuestionan) como es que afirmamos que se generan en un corto espacio de tiempo. Aquí tan sólo puedo recurrir a los análisis de campo, puesto que no hemos podido realizar experimentos de laboratorio. En los análisis de campo, realizados por muestreo de cantos y bloques en depósitos ligados a actividad tectónica (depósitos ligados a las fracturas de la cordillera prelitoral Catalana (zona de Montserrat, zona de Sant Llorenç de Munt), ligados a las fracturas de diferentes mantos pirenaicos (como los de la zona de Sant Llorenç de Morunys), ligados a fracturas en los Alpes), los autores del trabajo sobre la Pelarda (Ernstson & Claudin, 1990) no han encontrado características similares a las descritas. Esto es particularmente más evidente en el caso de Pto Minguez, que se tratará más adelante, donde la deformación afecta a cantos y bloques inmersos en el seno de una matriz limoso-arcillosa (que transmite los esfuerzos sobre ella aplicados de forma casi nula...). Por tanto, Ernstson & Claudin no ignoran los efectos que la tectónica puede ejercer (y de hecho ejerce) sobre diferentes materiales y son conscientes de que las mismas características pueden tener diferentes orígenes (o que diferentes procesos pueden dar lugar a características similares). En cambio, si hemos hallado deformaciones similares en clastos y fósiles procedentes del Ries (en la Bunte breccia), claramente atribuibles a deformación por impacto bajo presión confinante (y por ende de corta duración) 8. Por lo que hace referencia a las deformaciones microscópicas, nos centraremos en las PDFs por ser uno de los caballos de batalla que esgrimen Cortes et al (ver también Cortés y Martínez, 2001). En concreto Cortes et al. niegan la mayor, es decir que los elementos planares observados en los cuarzos tanto de los bloques y cantos de cuarcita bambolar como armoricana no corresponden a PDFs. La negación no proviene de sus análisis sino de un supuesto análisis efectuado por Deutsch & Langenhorst con TEM sobre 3 muestras enviadas por mi amigo Ernstson. Para empezar, y sin entrar en la rocambolesca historia, de las 3 muestras citadas por Cortés et al. tan solo una corresponde (por la numeración) a la Fm Pelarda. En concreto la muestra PDFK-1A (Pelarda, Ferran-Ernstson, 1A), fue muestreada a 1350 m de altititud en la carretera que va de Fonfria al alto de Pto Minguez y correspondía a un bloque de cuarcita armoricana. La otra muestra, que supuestamente debería provenir de la Fm Pelarda (PDFK-55B) simplemente no existe, pues su numeración no esta incluida en la lista de las recogidas durante la investigación de la zona. Respecto a la muestra IDN-314, ignoro su procedencia, pero si puedo afirmar que no es de la Pelarda (ya que la recogida y análisis de muestras corrió a mi cargo). Las muestras de la Fm Pelarda fueron recogidas aleatoriamente a lo largo de la carretera que une Fonfria con Olalla y en los afloramientos del interior que mostramos a los asistentes a la salida de campo. En total fueron 35 muestras, de las que se realizaron 60 preparaciones microscópicas. El análisis bajo microscopio petrográfico mostró en primer lugar la presencia de estructuras anormales en los cuarzos de las mismas (cabe recordar que en esa época el autor del presente escrito, acostumbrado a observar cuarzos provenientes de depósitos ígneos, no estaba muy familiarizado con este tipo de estructuras). El estudio detallado de las mismas con el microscopio petrográfico y con la platina universal confirmó la presencia de PDFs y de PFs, es decir de microestructuras planares en algunas de las muestras (45 de las 60 preparaciones). Estas mismas muestras, en concreto 15 de ellas fueron analizadas por Eugenio Guerrero de la Universidad Complutense, dando los mismos resultados que los observados por nosotros. Este último investigador, decidió por su cuenta, enviar algunas de las preparaciones microscópicas a Ann Thierrault, reputada especialista en el tema, para asegurar al máximo los resultados. Los datos del análisis de Thierrault se hallan expuestos en nuestra web y concuerdan con los obtenidos por nosotros. Ahora bien, ¿ que pasa con los datos publicados por Deutch y Langenhorst?. A tenor de la muestra analizada, la única de la que dispongo información, son ciertos, ya que en la PDFK-1A no habia PDFs (si PFs). De las otras dos muestras desconozco lo que había en ellas.... Pero aún en el supuesto de que fuera cierto, y teniendo en cuenta que la presencia de PDFs en un eyecta no es un fenómeno que suceda siempre y que afecte a todos los cantos y bloques del depósito, ¿ como es que Deustch y Langenhorst, deciden que Azuara no es una estructura de impacto mediante el análisis de preparaciones provinentes tan sólo de 3 muestras? Ante su descubrimiento, ¿no era lo más normal proceder a notificar a la persona que les había enviado las preparaciones sus resultados antes de su publicación por si había alguna confusión? ¿ cómo es que Thierrault, una especialista más reputada que nosotros susceptible de equivocarse, como ella misma reconoce tiene la misma confusión que nosotros ante las mismas estructuras? Quiero suponer que en toda esta história ha habido una serie de despropósitos no intencionados que han llevado al estado actual. En cualquier caso, no admito, y es más me parece ofensivo el artículo de Deustch y Langenhorst sobre nuestras observaciones, donde llegaban a insinuar que habíamos confundido fracturas en cuarzo con microestructuras planares. En este punto, supongo que a A. Thierrault le debió pasar lo mismo..... sin comentarios. Tan sólo quiero decir para finalizar, que a pesar de mis pesares, desde este desgraciado incidente poco científico a mi entender he tenido que acostumbrarme a guardar todos los correos sobre temas relacionados con Azuara...... Cortés et al., en el punto 71, hacen una afirmación que me llena de sorpresa: ¿ Cuando Ernstson ha negado la presencia de PDFs en la Fm Pelarda? Quiero suponer que Cortés et al. no han cometido un error al leer que la Formación Pelarda exhibe efectos de choque moderados en forma de elementos planares....... (Ernstson & Claudin, 1990). En este texto los autores Ernstson & Claudin no mencionan las PDFs porque ya estan incluidas (junto con las PFs) dentro del término microestructuras planares (que según las clasificaciones al uso que supongo deben conocer se incluyen dentro de las estructuras generadas en el régimen de bajas presiones). 31. Respecto a este punto, parcialmente tratado al responder los anteriores comentarios sobre la Fm. Pelarda, ¿dónde están las evidencias que Cortés et al. utilizan para sustentar su punto de vista?. Hasta el momento, las únicas evidencias provienen de nuestra parte. Nuestro método es sencillo: ante la imposibilidad por el momento de reproducir resultados en el laboratorio, nos dedicamos a buscar tanto en depósitos claramente generados por impacto (como los de Ries), como en generados mediante la acción de fallas compresivas y distensivas (depósitos ligados a las fracturas de la cordillera prelitoral Catalana (zona de Montserrat (donde por cierto, existen fracturas cercanas que han dado lugar a zonas de fault gauge impresionantemente bellas), zona de Sant Llorenç de Munt), ligados a las fracturas de diferentes mantos pirenaicos (zona de Sant Llorenç de Morunys....etc), ligados a fracturas en los Alpes), evidencias que sustentaran nuestra hipótesis. Por parte de Cortés et al. no hay más que argumentación carente de pruebas.... Y repito otra vez: Ernstson & Claudin no ignoran los efectos que la tectónica puede ejercer (y de hecho ejerce) sobre diferentes materiales y son conscientes de que las mismas características pueden tener diferentes orígenes (o que diferentes procesos pueden dar lugar a características similares). Como último comentario, es de destacar que en el caso de Pto Minguez los materiales afectados por fracturas rotacionales (similares e incluso más espectaculares que las observadas en los materiales de la Fm. Pelarda) cantos y bloques calizos se hallan inmersos en el seno de una matriz arcillosa-limosa-arenosa (las muestras analizadas demuestran que, aunque las proporciones son variables, predomina sobre todo la limosa) que en multitud de casos los aisla entre si. De igual modo, la observación de los cantos y bloques afectados muestra que la matriz ha provocado en ellos una serie de características superficiales como estrias, impresiones en forma de uña, acanaladuras, .... (ver Claudin et al., 2001). Estas observaciones nos han llevado a inferir que la génesis de estas fracturas rotacionales, y en general de las características superficiales, se produjo por deformación plástica bajo presión de confinamiento importante y en un corto intervalo de tiempo (en un mecanismo similar al observado en clastos de la Bunte breccia del Ries).
34. En torno a la polémica suscitada por el artículo de Ernstson et al (2001) en Geology, sobre cantos chocados del Buntsandstein, tan sólo remitir al lector de estas líneas al artículo citado, a su replica por parte de Cortes et al. (2002), al artículo de Stel at al (2002) y su réplica por parte de Ernstson et al. (2002), y al abstract de Bilodeau (2002) sobre depósitos similares cerca del cráter de Meteor... Además, también me gustaría indicar y destacar, que en la contrarréplica a la réplica de Cortes et al (2002), Ernstson et al, señalan las coordenadas de diferentes lugares donde encontrar conglomerados fuertemente deformados. Insisto en este hecho ya que Cortés et al. acostumbran a insistir en que no situamos adecuadamente nuestros hallazgos....... Tan sólo espero que en este caso las coordenadas UTM sirvan para su mejor localización.
35,39,40. Respecto a la edad de la estructura tan sólo insistir en que la Fm. Pelarda, interpretada por nosotros como un eyecta de impacto, y según Adrover et al (1982), posee una edad comprendida entre los materiales paleógenos de Fonfria y los terciarios de Olalla. De hecho, Cortes et al. reconocen en su réplica que la precisa datación de la Pelarda aún está pendiente... Nosotros al menos en mi caso NO hemos pretendido relacionar Azuara con los fenómenos acaecidos durante la transición eoceno-oligoceno; si coincidiera tanto mejor. Cortés et al., realizan en este punto otro ejercicio de aplicación de la fábula de Samaniego (ver la paja en el ojo ajeno...) al decir sin ninguna prueba que no se puede excluir una edad pliocuaternaria para la Pelarda por comparación con otros depósitos de la parte central de España ubicados en relieves elevados. Si a Ernstson no se le permite y se le recrimina por no dar localizaciones, por asumir edades en materiales sin pruebas concluyentes, etc, porque nosotros y en general el resto de investigadores debiéramos permitírselo a Cortes et al. Por tanto, ¿ Donde se hallan estos depósitos citados? ¿Presentan las mismas litofacies y características? ¿Qué método han utilizado para datar la Fm. Pelarda? La datación mediante fundido de impacto, en el caso de Azuara, no se ha podido hacer por no haber hallado suficiente potasio en el fundido silicatado. En resumen, y si nada ha cambiado cosa de la que no me he enterado todavía la edad propuesta por nosotros para el impacto se halla comprendida entre Eoceno tardío-Oligoceno (que concuerda, aunque debo reconocer las observaciones de Cortes et al. con el terciario inferior-medio...). Ya se que es un período de tiempo extenso, pero no tenemos ninguna datación mejor por el momento. Por cierto, siguiendo los razonamientos de Cortes et al., la presencia de un yacimiento en Olalla localizado inmediatamente bajo la Fm. Pelarda de edad Rupeliense (particularmente me gusta más hablar del Estampiense, aunque este definido en la cuenca de París y no en las cuencas terciarias nórdicas), no sirve para deducir una edad pliocuaternaria de la Pelarda, sino tan solo para afirmar que la Pelarda es posterior a este depósito (es decir puede ser del Oligoceno...... que es un período que se extiende desde los 38 a los 24,6 Ma (es decir 13,4 Ma de lapso...)).
42,43. ¿ Recuerdan el principio de la replica de Ernstson donde se refería a un workshop celebrado en Sudáfrica, en el cual los conos astillados de Vredefort se tornaban en pirámides cónicas....? Esto es lo que me parece este punto. Sin considerarme un especialista en el tema, he recolectado algunos conos astillados en las estructuras de Ries, Stenheim y Rochechouart de la mano de Ernstson, auténtico especialista en el tema (ver sus artículos sobre estructuras plumosas y conos astillados en nuestra web) y maniático a la hora de asumir que una estructura sea o no un cono astillado. ¿ En base a que pruebas se basan Cortes et al. para hacer sus afirmaciones en este punto? Sobre que tan sólo se han hallado en depósitos fluviales de derrubios modernos dentro de la estructura de Azuara, lo mejor es ver la página de shatter cones de nuestra web.
44. No haría ningún comentario sobre este punto sino fuera porque a pesar de que Cortes et al. cambian su escrito (a instancias de la observación de Ernstson), el lector que halla llegado hasta aquí (que ya es mérito) habrá podido observar el siguiente rosario de equivocaciones: depositos de caida (en vez de depósitos generados por erosión balística) en el caso de la Fm. Pelarda, afirmar que Ernstson ha negado la presencia de PDFs en la Fm Pelarda (probablemente por no entender que cuando habla de microestructuras planares éstas (las PDFs) quedan incluidas en el término utilizado), esperar dataciones radiométricas sin que se hayan encontrado fundidos siliceos, confundir la morfología de cráteres simples con la de complejos (atribuyendo la anomalía negativa al relleno post-impacto de la cavidad), ..... y más adelante la afirmación de que los fundidos de impacto constituyen verdaderas rocas ígneas..... Este conjunto de equivocaciones alguna de las cuales proviene ya de antiguos escritos contra la hipótesis impactista (ver Aurell, 1994) me lleva a pensar que Cortes et al. vuelven otra vez a reescribir la frase de ver la paja en el ojo ajeno olvidando la que ellos llevan. Critican los escasos conocimientos de los impactistas en geología regional mientras ellos demuestran amplias lagunas en la génesis de estructuras de impacto.
48. Respecto a las anomalías magnéticas, y sin ser un especialista en el tema, si nos remitimos al artículo de Ernstson & Fiebag (1992), éstas concuerdan más con la producida por una brecha basal que no por la producida por pliegues de pequeña escala. Tal y como Ernstson menciona en su réplica, las anomalías observadas son muy grandes para depósitos sedimentarios y -una vez excluidos otros orígenes (ver el artículo mencionado)- la solución más correcta es la de una brecha basal producida por impacto (común en este tipo de estructuras).
50. De acuerdo con los argumentos que Cortes et al. defienden en su artículo, me parece correcto que no crean (We believe....is still no proven) que la estructura de Azuara sea debida a impacto y por tanto no acepten la existencia de brechas de impacto, brechas suevíticas... etc. Pero en ciencia no basta con no creer sino que hay que probar en base a la interpretación de observaciones.... En ciencia la fe no cuenta.... a la hora de probar una hipótesis (otra cosa son las creencias personales, todas respetables, de los investigadores al uso).
51,52. En este punto, y para evitar más disertaciones, recomiendo al lector consultar nuestra web ( www.impact-structures.com) y leer nuestra puntualización sobre este tema.
53. En este punto, creo que Cortés et al. no conocen el término suevita. De acuerdo con la subcomisión de la IUGS para la sistemática de las rocas metamórficas, el término suevita o brecha suevítica se utiliza para designar una brecha polimíctica con matriz clástica que contienen clastos minerales y líticos afectados por diverso grado de metamorfismo de choque, incluyendo la presencia de partículas fundidas de impacto cogenéticas que se hallan en un estado vítreo o cristalino. De ahí la matización de Ernstson: no afirmamos que la brecha basal sea un fundido carbonatado, sino que en el seno de la brecha basal hay partículas de fundido carbonatado. Otra vez volvemos, sin ánimo de ofender, a un problema de desconocimiento sobre génesis de estructuras de impacto por parte de Cortés et al. La apreciación de que Ernstson & Fiebag (1992), Ernstson, Claudin & Rampino (2001), confundan este depósito con conglomerados y brechas del Mioceno medio (unidad T6) me parece fuera de lugar. En primer término porque en las cartografías al uso, realizadas por autores no impactistas (ver ITGE escala 1:50000 y 1:200000), estos materiales aparecen como pertenecientes de acuerdo con las equivalencias entre unidades tectonosedimentarias a la unidad T4. En segundo lugar porque en la descripción utilizada en esta cartografia (ITGE) y en el artículo de Aurell et al (1993), se habla tan sólo de conglomerados (cuando es obvio que son brechas). En tercer lugar, los materiales considerados muestran caracteres texturales y microscópicos no compatibles con una génesis por depósitos de abanicos aluviales, ni lacustres (como trataron de hacer ver los geólogos de la Universidad de Zaragoza durante la salida de campo de Granada....), ni cársticos. Los lectores interesados pueden ver las fotografías de secciones pulidas y preparaciones microscópicas de la brecha de cucalón y otras localidades en www.impact-structures.com .
55, 56, 57, 58. La afirmación de que las descripciones realizadas por Ernstson & Fiebag de la brecha globular llevaron a Aurell et al. (1993) a sospechar una posible confusión de la misma con costras de caliche me parece poco científica. Repito que en ciencia no se cree o se sospecha. En ciencia se analizan observaciones y se infieren hipótesis en base a interpretaciones (que no quiere decir que sean las únicas posibles....). Si Cortés et al. hacen una afirmación de este estilo deben probarla. Ernstson & Fiebag (1992) han citado la presencia de diques cársticos y diques generados por impacto en la zona. Uno de los criterios utilizados en la distinción entre diques cársticos y de impacto es la presencia de brechas dentro de brechas dentro de brechas (hasta tres generaciones); aspectos de los mismos pueden ser observados en nuestra página web (ya citada). La presencia de microcodium organismo que indica un origen edáfico (a menudo asociado a costras de caliche) - , que en la Península Ibérica va desde el cretácico superior (coniaciense) de los afloramientos de Alarcón (en el Païs Valencià) hasta el paleoceno-Eoceno inferior de los afloramientos de la cordillera Bética (sitos al S del Païs Valencia), hallados por Cortes et al. en alguno de los diques de Fuendetodos, les sirven para inferir que todos los diques de Azuara son de origen cárstico. Es curiosa la relación, ya presente en otros trabajos de investigadores no impactistas (Aurell et al. (1993), Cortes et al. (2001), Cortés et al. (2002) que consiste en que cada vez que el grupo no impactista realiza una afirmación del tipo el depósito de materiales A, sito en la localidad Z, presenta características típicas de materiales de impacto Z, los no impactistas lo transforman en los investigadores impactistas (todos), dicen que todos los materiales A han tenido un origen por impacto. Es evidente que en este proceso existe un error de lógica importante....
59, 60, 61, 62, 63, 64. Respecto a los fundidos de impacto, que evidentemente no son rocas ígneas ni composicional ni genéticamente, y en concreto los presentes a lo largo del afloramiento sito entre Barrachina y Navarrete, ¿ cómo pueden atribuirlos Cortés et al. a una ceniza volcánica?. A lo largo de su escrito de réplica, insisten en que se trata de depósitos cineríticos interestratificados dentro de materiales pliocénico-cuaternarios deformados por procesos de colapso por disolución cárstica. Alegan además que la mayoría de los participantes en la salida de campo cuestionaron la génesis de los materiales que atribuiamos a impacto. En este punto, no es una cuestión relacionada con diferentes interpretaciones a partir de mismas observaciones, por lo que creo necesario plantear las siguientes objeciones: 1. Los materiales que Ernstson et al (2001), atribuyen a fundido de impacto, no son ni textural ni composicionalmente asimilables a depósitos cineríticos. Esta afirmación se basa en observaciones y no en conjeturas tales como nuestra opinión es que... dado que contiene clastos de probable... y por tanto tiene que ser un depósito cinerítico. Una descripción mesoscópica de los materiales puede hallarse en la guia de la salida de campo, en la parada 7 (ver nuestra web www.impact-structures.com). Aquí debo puntualizar en que Ernstson et al, diferencian diversos tipos de fundido de impacto (silicatado, carbonatado/fosfatado y sulfatado?). El que Cortés et al. atribuyen aun depósito cinerítico, de edad Rambliense (según comentario personal de E. Sanz; el Rambliense es un estadio continental del Mioceno inferior, correlativo del Aquitaniense y definido por Daams et al (1987) en Navarrete del Río...), corresponde al fundido silicatado. Teniendo en cuenta que una cinerita es un depósito piroclástico de caida de grano fino o muy fino (<2mm) más o menos consolidado, formado por acumulación de cenizas volcánicas, poroso, que a menudo conserva la laminación, generalmente exfoliable y que puede alternar a menudo con otros depósitos piroclásticos de grano más grueso o con depósitos sedimentarios, ¿ Donde observan Cortés et al. las partículas de ceniza? ¿Què composición química permite sustentar su hipótesis de un origen ígneo?. Estas dos preguntas, genéricas, me parecen de suma importancia. Tanto bajo lupa binocular como al microscopio, no se observan ni shards (vitroclastos), ni fragmentos líticos, en el seno de los depósitos de color claro en principio de esperar en cenizas de volcanismo intermedio-ácido- del que Cortés et al. estarían hablando. Lo que se observa son esferoides de color claro huecos unidos por una fase intersticial de color oscuro. Además, vuelvo a insistir, a pesar de que Cortés et al. lo ignoren aunque esta ahí que el volcanismo ácido-intermedio de edad miocénica en la península Ibérica queda básicamente circunscrito a la zona del cabo de Gata. Pero las diferencias más abismales y por tanto insalvables para un génesis volcánica son las composicionales. Un análisis de las muestras, revela que su composición dista con mucho de la de cualquier roca volcánica conocida. Vuelvo a reproducir los resultados por si algún lector quiere realizar la proyección de los mismos en cualquiera de los diagramas al uso en rocas volcánicas (TAS.... etc): 58% SiO2 , aproximadamente un 21 % de Al2O3 , 5-6% de MgO, 1,5% de CaO, alrededor de un 2% de Na2O+K2O y LOI alrededor de 10%. Esta composición, similar a la de las pizarras paleozoicas de la zona, ¿ a que tipo de magma se parece? ¿ Definen Cortes et al. para el según ellos rambliense de la zona, una nueva série magmática? 2. Para el lector avizado, existe un fragmento de texto en la réplica de Cortés et al. que no tiene desperdicio: Nuestra opinión es que la brecha es un depósito (probablemente del Plio-Cuaternario.....).... Si se tiene en cuenta que Cortés et al., basándose ya en antiguos artículos como el Aurell et al. (1993) y Aurell (1994), atribuían también dicha edad a la Fm. Pelarda, tendremos que convenir que el Plioceno-Cuaternario aragonés en concreto el de la cubeta de Azuara- dista mucho de ser un período de post-compresión alpina, de relativa calma (lo que no quiere decir que no sucediera nada...) como hasta ahora los modelos al uso pintaban. Grandes fallas que producen grandes levantamientos cuya erosión dará lugar a los depósitos de la Fm. Pelarda, volcanismo ácido-intermedio típico de zonas de orogénicas compresivas, ... en fin, un escenario propio de un margen activo continental para el Plio-Cuaternario de la zona. Creo que sobra decir que los investigadores impactistas tan solo proponemos un modelo más modesto en el que una série de impactos modifican materiales y estructuras preexistentes. 3. Tan sólo he comentado los fundidos silicatados, pero en el caso de los carbonatados/fosfatados y los sulfatados, ¿debo suponer un volcanismo carbonatítico o rico en sulfatos? Si hago esta suposición, como cualquier vulcanólogo convendrá, entonces el escenario se torna más complicado, ya que las carbonatitas terrestres aparecen por lo general asociadas a zonas de distensión (tipo Rift Valley africano). Dado que estos depósitos también serían Plio-cuaternarios.... tendríamos margenes activos compresivos y zonas de distensión coexistiendo en tan sólo unos pocos Km de distancia......¡ ni la tectónica de microplacas arqueana era tan activa en una determinada zona terrestre!
66. El comentario que Cortés et al. encuentran tan despectivo me parece que como mínimo requiere alguna reflexión. Es cierto y en este punto coincido con Cortés et al.- que un gran número de preparaciones microscópicas estudiadas no garantiza la calidad de un trabajo científico. Pero si es cierto, y en ello supongo coincidirán Cortés et al. conmigo, que todo buen trabajo sobre depósitos sedimentarios lleva parejo un cierto estudio de preparaciones microscópicas. K. Enrstson, bajo mi modo de ver (al que obviamente pueden tachar de parcial...), no critica ni reprocha a Cortés et al. ni a los investigadores no impactistas nada sino que tan sólo dice que sus/nuestras conclusiones se basan en el estudio de un gran número de preparaciones. Y en este punto no me vale la consabida respuesta de ¿Dónde están sus preparaciones Sr Ernstson y Cia? o ¿Porqué no las muestran todas...?..... Y no me vale porque que yo sepa a ningún investigador se le pide que muestre todas sus preparaciones, sino aquellas que sustenten sus puntos de vista (su hipótesis). Por otra parte, sigo sin entender, como ya manifesté con anterioridad (ver mi replica sobre la Fm Pelarda), cómo es posible que ninguno de los autores no impactistas hubiera mencionado las estructuras presentes en los cuarzos de los cantos y bloques presentes en la Fm. Pelarda. Aunque uno difiera en cuanto a su génesis e interpretación, son tan visibles al microscopio que me produce perplejidad el hecho que puedan haberse pasado por alto. Cualquier investigador acostumbrado a observar cuarzos en las preparaciones microscópicas es capaz de detectar que no son muy normales y que algo pasa..... De todos modos, tampoco nadie había observado las deformaciones superficiales mesoscópicas (Claudin et al, 2001) presentes en los clastos de muchos de los depósitos de la zona. Esto me lleva a pensar en el modo de proceder en ciencia: cuando uno vive inmerso dentro de un paradigma ( en este caso el no impactista) es bastante difícil realizar ninguna apreciación adicional fuera de lo normal a dicho paradigma.... es decir, observaciones que seguramente se hacen, de manera inconsciente se obvian pues se integran dentro del modelo normal y por tanto no se cuestionan, asumiéndolas como algo normal e inherente al mismo. El resultado en el fondo es la no observación de determinadas características que a veces pueden poner en peligro el paradigma (todo esto es aplicable a ambos grupos de investigadores, impactistas y no impactistas....)
74. Coincido con Cortés et al. en la necesidad de un grupo de investigadores, de al menos dos grupos, totalmente ajenos a la polémica e independientes entre si, que realicen estudios sobre muestras por ellos recolectadas de los diferentes afloramientos en los que se han descrito microestructuras planares. Deben tener el suficiente prestigio como para que sus conclusiones sean aceptadas por todos (incluyendo a los dioses del análisis TEM.....).
76. Este punto me parece sin ánimo de ofender una perogrullada. Para Cortés et al. y en general para cualquier no impactista, cualquier punto de la zona en el cual los impactistas propongan una hipótesis alternativa es susceptible de tener otra explicación..... Este hecho no implica que su hipótesis sea ni más ni menos válida, sino tan sólo diferente, y, en la medida que explique un mayor número de observaciones y sirva para predecir nuevas situaciones, será seleccionada o no por un mayor número de investigadores... Ernstson no argumenta que la correlación estratigráfica no sea realizable sino tan sólo apunta, como el autor de estas líneas, que en una zona con tanta variación lateral como alguno de los autores no impactistas ya ha reconocido (Pérez et al. 1985) esta cuestión es difícil y no siempre del todo exacta. Como muestra un botón-perla extraída de la pág. 176 del ITGE (1:200000, hoja de Daroca) de 1991: al hablar los autores de rañas y terrazas antiguas (depósitos con el número 76 de su leyenda), dicen que han incluido dos tipos de depósitos: a. Los que poseen morfología de glacis pero sin procedencia exacta (caso de la controvertida F. Pelarda que para Fernández et al. (1977) es de edad cuaternaria y para Adrover et al (1982) se halla intercalada entre sedimentos terciarios....) b. Sedimentos de claro origen fluvial que no guardan relación directa ni con las distintas UTS del terciario ni con la red fluvial...... No es mi intención invalidar los estudios relacionados sobre este tema, a mi modo de ver muy detallados y de muy buen nivel científico en algunos casos, tan sólo remarcar lo ya comentado.
77. Los análisis geoquímicos son una importante herramienta a la hora de confirmar o refutar una hipótesis. En este punto coincido con Cortés et al. que son y serán una herramienta importante en el caso de Azuara y estructuras de impacto relacionadas. Ernstson no pide que se omita esta parte porque si con la finalidad de impedir la verificación (¿ mejor la falsación?) de las hipótesis propuestas para la zona. Tan sólo sigue la argumentación de Cortés et al., según la cual el único criterio válido para determinar si una estructura es de impacto o no es la presencia de evidencias de metamorfismo de choque.... Según esta afirmación (ya criticada por mi cuando repliqué a los comentarios sobre el punto 6) , ¿qué sentido poseen las evidencias geoquímicas? ¿para qué las necesitan si tan sólo creen en el metamorfismo de choque?. Supongo, que al igual que en el resto de la réplica, esta afirmación incongruente con alguno de sus razonamientos se debe al desconocimiento que en ocasiones manifiestan sobre la génesis y evolución de cráteres de impacto. De nuevo insisto en señalar que en vez de ver la paja en el ojo ajeno cuando Cortés et al. critican el supuesto total desconocimiento que Ernstson et al. poseen de la geología regional de la zona, que por supuesto no admito, deberían ver el manifiesto desconocimiento que poseen y exhiben sin ningún complejo sobre la génesis y evolución de una estructura de impacto (y en algunos casos sobre las nociones básicas de volcanismo.....).
Fig 1. En esta figura, pese a que debo admitir que se localiza geográficamente la zona en consideración dentro de la península Ibérica, la colocación intencionada de los dos círculos no me parece correcta. El primer círculo (R), es el que Ernstson y Fiebag (1992), Ernstson et al (2001) asumen/asumimos como anillo externo de la estructura de Azuara. En la fotografía obtenida por análisis topográfico (realizada por M. Cabedo) sobre la zona de Azuara, puede observarse la estrecha relación existente entre la misma y las estructuras geológicas que conlleva a la circularidad que no forma aproximadamente poligonal (a menos que hayan cambiado las matemáticas por todos estudiadas hasta el presente.....) de la estructura. El segundo radio, colocado bajo mi modo de ver de manera intencionada bajo el pretexto de indicar donde se hallan los eyectas y otras evidencias... a una distancia de 2R.... - , es un burdo intento de hacer ver al lector las estructuras tectónicas situadas entre R y 2R. Siento ser tan mal pensado en este punto y no conceder por fairplay el beneficio de la duda a Cortés et al. A pesar de todo, insisto en que el lector compare las estructuras incluidas en R con la fotografía mencionada e incluida en nuestra página web, para luego ver si existe una forma poligonal aproximada. Deformar la realidad y manipularla es lo que Cortés et al. insinúan, en bastantes puntos, que ha cometido K. Ernstson (y colaboradores). En este punto, creo que el lector podrá ver quien trata de manipular a quien...... y, si!, realmente Cortés et al. tratan de ser coherentes con su estilo (tal y como afirman al final de su réplica). Fig 2, 3, 4, 5, 6. Me parece bien su inclusión en el manuscrito pues son acordes con la hipótesis defendida por Cortés et al. Según ellos, prueban su hipótesis. De acuerdo con mis ideas - basadas en mis observaciones - tan sólo prueban alguna de sus argumentaciones. Los cortes geológicos, idénticos a los ya publicados por Aurell, M (1994) y conocidos por nosotros, no prueban más que el modelo propuesto por Cortés et al. Las figuras 3 y 4 prueban que los autores son capaces de distinguir (aparentemente) las unidades propuestas para la zona por los autores no impactistas y recogidas en la columna estratigráfica por cierto también conocida por los no impactistas e incluida en nuestra web para ilustrar el tema de la megabrecha ..... como es de esperar. Respecto a la figura 5 y 6, y como ya comenté en el punto referente a la réplica sobre la brecha basal, estructuras como ésta (una discordancia progresiva) son de esperar en los depósitos basales de una estructura de impacto compleja. En este caso, las fotografías tan sólo sirven para ilustrar nuestras discrepancias. Como es evidente, y por ello lo remarco, los autores impactistas no asumen un espesor de 500 m para la brecha basal. En los lugares por nosotros observados su espesor nunca es superior a los 50 m..... De ello el lector puede inferir que dentro de la unidad T4 no todos los depósitos son de impacto ni todos son postimpacto. Además, no es de esperar que la brecha suevítica aparezca en todas las zonas de borde de la estructura (tal y como sucede en otras estructuras de impacto...). El argumento de que nuestro modelo es peor que el no impactista porque no incluye ningún corte geológico de la estructura cosa no cierta (ver parada 7 de la guia de campo) no es científicamente válido. Aunque los esquemas sirven para ilustrar lo que uno dice e incluso visualizarlo, su inclusión no implica que la hipótesis sea más válida. Tan sólo sirven para viualizar y en el caso concreto de la espécie homo sapiens es importante, ya que somos una espécie en que las imágenes cobran una especial relevancia aquello que uno piensa. En este caso la famosa frase una imagen vale más que mil palabras, viene al uso, aunque cabe decir que la imagen basada en interpretaciones puede ser errónea.
Fig 8 y 9. De nuevo utilizo el mismo argumento ya expresado con anterioridad cada vez que el grupo no impactista realiza una afirmación del tipo el depósito de materiales A, sito en la localidad Z, presenta características típicas de materiales de impacto Z, los no impactistas lo transforman en los investigadores impactistas (todos), dicen que todos los materiales A han tenido un origen por impacto. Es evidente que en este proceso existe un error de lógica importante.... ¿ Ha negado K. Ernstson que algunas de las estructuras superficiales presentes en los clastos del Bunts se hayan originado por presión-disolución? ¿se ha negado alguna vez que las brechas liásicas se hayan generado por mecanismos no ligados a impacto? ¿ Qué demuestran Cortés et al. con dichas figuras? O mejor dicho, ¿qué quieren realizar Cortés et al. con dichas figuras?. Entiendo, siguiendo su razonamiento, que desean probar que dado que hay otras localidades donde podemos ver rasgos similares aunque no idénticos (aquí siempre podemos argumentar variaciones locales.....)- entonces todos los depósitos observados y sus características tienen la misma génesis..... En su ejercicio de confusión, olvidan (creo que de manera intencionada) que los autores impactistas tan sólo dicen/decimos que en los afloramientos citados, las características observadas concuerdan con las generadas por un impacto. Esto es, en el caso de la megabrecha cercana a Belchite y Fuendetodos, su generación por impacto afectando a materiales ya preexistentes como los de la Fm Cortes de Tajuña (que inicialmente tuvo otro origen...). En el caso de las estructuras superficiales observadas en los clastos del Buntsandstein que estas son incompatibles con el modelo al uso de presión-disolución y dado que se hallan cerca de una estructura de impacto su génesis por el mismo.
Tabla 1. Confieso que a pesar de tratar de seguir el razonamiento de Cortés et al. no consigo saber que pretenden demostrar con esta tabla. No digo que no deba ser incluida en el artículo pues supongo que debe guardar coherencia con su hipótesis, aunque se me escapa donde. Si lo que quieren demostrar es que no se pueden comparar ambas estructuras, no lo consiguen pues los materiales generados en estructuras de impacto aunque con diferencias obvias por la composición de los materiales impactados presentan características de génesis similares (se pueden comparar mecanismos deposicionales, rasgos de metamorfismo de choque, ... etc). Pero no tan sólo entre el Ries y Azuara, sino entre otros cráteres y Azuara. Si no fueran posibles estas comparaciones, los rasgos de metamorfismo de choque no hubieran devenido como uno de los criterios más utilizados en la identificación de estructuras de impacto (aunque no el único...). Si lo que quieren ilustrar son diferencias entre ambas estructuras, me parece correcto. Uno compara en geología con aquello que conoce, con su back ground de conocimientos previos, en este caso Ernstson y colaboradores con la estructura/as que mejor conocen y que presenten algunas semejanzas (obviamente no podemos comparar Azuara con el meteor crater, ya que uno es una estructura simple y el otro una estructura compleja..... aunque si pueden admitirse comparaciones en los mecanismos deposicionales de algunos depósitos y en la génesis de determinadas estructuras....). Comparar bananas con piñas, a pesar de tratarse de frutas, conlleva saber que se trata de especies diferentes y que por tanto hay límites a la comparación.....a menos que queramos incurrir en errores de lógica .... Además hay que decir que en la tabla existen errores graves tales como:
a. El olvido sistemático de la mención de un anillo interno para la estructura de Azuara, tal y como Ernstson & Fiebag (1992) infieren de los estudios geofísicos. b. Negar que los materiales impactados fueran rocas sedimentarias de la cuenca del Ebro, pero no proponer ninguna alternativa (supongo que como no creen en el impacto, no necesitan discutir este punto.....) c. Considerar que los datos gravimétricos tan sólo están referidos al interior de la estructura sin estar referidos a la base regional, cuando si uno lee el trabajo de Ernstson & Fiebag (1992) puede ver que no es cierto (se utilizaron, tal y como se menciona, los datos a escala 1:1000000 del mapa nacional y no publicados, de A. Casas, para la base regional...). d. La anomalía magnética detectada, tal y como indican en su trabajo Ernstson & Fiebag (1992) es muy elevada para rocas sedimentarias.... e. Confusión de características de impacto sobreimpuestas a las Fms Imón y Tajuña, en las localidades de Belchite y Fuendetodos, con la asunción de que los impactistas propugnan una génesis por impacto para las mismas en cualquier localidad de la península Ibérica. f. Asignación de la brecha basal a la unidad T6, cuando en las cartografias no impactistas al uso (ITGE 1:50000 y 1:200000) se la incluye en la T4 (aunque teniendo en cuenta el caso de la Fm. Pelarda y en función de los problemas a solventar, la edad de una formación se cambia fácilmente en su modelo...). Olvido sistemático de los rasgos de metamorfismo de choque identificados en ella. Dado que nosotros identificamos la brecha basal con un depósito suevítico, la comparación con la Bunte breccia del ries no es del todo correcta..... g. Aunque algunos diques presentes en la zona puedan tener un origen cárstico, otros deben su génesis a un impacto.... Olvido sistemático de la cita de las diversas generaciones de brechas en el interior de un mismo dique y de los efectos de choque hallados en algunos de ellos, bajo la excusa de su mala localización .... etc. h. La pobre evidencia sobre fusión se basa en la pretendida asignación a depósitos cineríticos ya discutida por mi en su correspondiente apartado de lo que en realidad son depósitos de fundido de impacto silicatado. No mención de los depósitos de fundido carbonatado y de sulfato.... i. Creencia en que Ernstson es incapaz de distinguir de un modo claro entre conos astillados y estructuras generadas por procesos relacionados con la tectónica, cuando el mismo autor ha publicado en foros internacionales sobre el mismo tema.... j. Inferir - al no haber hallado en 2 (ya comenté que la otra muestra con esa numeración no existía...) muestras procedentes de diversos puntos de Azuara y aledaños (Pelarda y el Poyo) microestructuras planares - que en Azuara no existen rasgos de metamorfismo de choque válidos.... k. Admisión de efectos de metamorfismo regional de baja intensidad en la zona y por otra parte generación de mosaicismo intenso en cuarzo y calcita por el mismo, así como de un intenso kink band en biotitas. l. Asignación de una edad plio-pleistocena a la Pelarda aunque con sus dudas, en base a ningún dato y asumiendo una génesis por denudación de un relieve más alto preexistente (¿generado por extraordinarias fuerzas tectónicas?) a lo largo del mismo período.....
Bibliografia utilizada y adicional: A. Bibliografía citada: · Anadón, P., Cabrera, L., Colombo, F., Marzo, M. & Riba, O. (1986): Syntectonic intraformational unconformities in alluvial fan deposits, eastern Ebro Basin Margins (NE. Spain). Spec. Publ. Int. Ass. Sedimentol., 8: 259-271 · Anguita, F., Marquez, A. & Claudin, F. (2000): Réplica al artículo " Controversia científica en el aula: ¿ tienen la cubeta de Azuara un orígen extraterrestre? Por A.L. Cortés & M.B. Martínez. ECT, 8.2: 148-153 · Aurell, M., Gonzalez, A., Pérez, A., Guimerá, A., Casas, A. & Salas, R. (1993): Discussion of "The Azuara Impact structure (Spain): new insights from geophysical and geological investigations" by K. Ernstson & J. Fiebag. Geol. Rundsch. 82, 750-755. · Aurell, M (1994): Discusión sobre algunas de las evidencias presentadas a favor del impacto meteorítico de Azuara, en "Extinción y registro fósil" Edit: SIUZ Cuadernos interdisciplinares nº5, pp 59-74. · Carls, P & Moninger, W. (1974): Ein Block-Konglomerat im Tertiär des östlichen Iberischen ketten (Spanien). Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, 145: 1-16 · Claudin, F., Ernstson, K., Rampino, M. & Anguita, F. (2001): Striae, polish, imprints, rotated fractures and related features from clasts in the Puerto Minguez ejecta (NE Spain). In Abstracts 6th ESF, pp 15-16. · Cortés, A.L. & Martínez, M.B. (1999): Controversia científica en el aula: ¿ Tiene la cubeta de Azuara un orígen extraterrestre?. Enseñanza de las ciencias de la Tierra, 7.2: 143-157. · Cortés, A.L. & Martínez, M.B. (2001): Réplica a la discusión de F. Anguita, A. Márquez & F. Claudin (ECT, 8.2: 148-153) al artículo " Controversia científica para ......", ECT, 9.1: 70-75 · Ernstson, K., Hammann, W., Fiebag, J & Graup, G (1985): Evidence of an impact origin for the Azuara structure (Spain). Earth and Planetary Science Ltters, 74: 361-370. · Ernstson, K & Claudin, F (1990): Pelarda Formation (Eastern Iberian chains, NE Spain): Ejecta of the Azuara impact structure. Neues Jahrbuch fur Geologie und Paläontologie, 10: 581-599. · Ernstson, K. & Fiebag, J (1992): The Azuara impact structure (Spain): New insights from Geophysical and Geological investigations. Geol. Rundsch, 81/2: 403-427. · Hradil, K., Schüssler, U. & Ernstson, K. (2001): Silicate, Phosphate and carbonate melts as indicators for an impact related high-temperature influence on sedimentary rocks of the Rubielos de la Cérida structure, Spain. In Abstracts of 6th ESF-Impact workshop (Granada), pp 49-50. · Masaitis, V. L. (2001): An obscure-bedded suevites from Popigai crater, Siberia: Lithological fetaures and mode of origin. In Abstracts of 6thESF-Impact workshop (Granada), pp 75-76. · El Periódico de Aragón , 2 de Marzo de 1997 (R. Miranda): Azuara el cráter imaginario. · Riba, O & Rios; J.M. (1973): Las discordancias sintectónicas del alto Cardener (Prepirineo Catalán). Ensayo de interpretación evolutiva. Acta Geol. Hisp., 8:90-99 · Riba, O & Ríos, J.M. (1986): Syntectonic intraformational unconformities in alluvial fan deposits, eastern Ebro basin margins (NE. Spain), Spec. Publ. Int. Ass. Sedimentol., 8:259-271.
B. Bibliografia adicional (sin ordenar alfabeticamente)
· Murillo-Muñeton, G. Et al (2002): Stratigraphic Architecture and Sedimentology of the main oil-producing stratigraphic interval at the Cantarell oil field: the K/T boundary sedimentary sucession. · Bodergat, M (1974): Les microcodiums. Millieux et modes de développement. Docum. Lab. Géol. Fac. Sci. Lyon, nº 62. · Verrechia, E.P. (2000): Fungi and sediments, inMicrobial sediments, R.E. Riding and S.M. Awramik (Eds), Springer Verlag, 68-75 · Loisy C., Verrechia E.P. & Dufour, P. (1999): Microbial origin for pedogenic micrite associated with a carbonate paleosol (champagne, france), Sedimentary Geology, vol 126: 1059-1062. · Freytet, P, Plaziat, J.C. & Verrechia, E.P. (1997): A classification of Rhizogenic (root-formed) calcretes, wuth examples from the Upper Jurassic-Lower Cretaceous of Spain and Upper Cretaceous of Southern France- Discussion, Sedimentary Geology, vol 110: 299-303. · Verrechia, E.P., Freytet, P., Verrechia, K.E. & Dumont, J.L. (1995): Spherulites in calcrete laminar crust: biogenic CaCO3 precipitation as a major contributor to crust formation. J. Sedim. Res., vol A65, 4: 690-700 · Verrechia, E.P. & Verrechia, K.E.(1994): Needle-fiber calcite: a critical review and a proposed cassification, J. Sedim, Res., A64, 3: 650-664. · Dreikluft, A (1996): Die faziele Entwicklung des kontinentalen Tertiärs in den Becken von Medina de Pomar und Miranda-Treviño (Nordspanien): Alluviale Fächer, "braided river", lakustrin-palustrine Abfolgen und Paläobodenbildung.- Freiburger geowissenschaftiliche Beiträge, 10, XXVI + 473 S.
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