Investigación sobre la geología, geofísica, y petrología de las estructuras de impacto (cráteres de impacto meteorítico)

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TRIASSIC CRATERED COBBLES: SHOCK EFFECTS OR TECTONIC PRESSURE? por M.G. Chapman, M.A. Evans, y J.F. McHone

http://www.lpi.usra.edu/meetings/lpsc2004/pdf/1424.pdf

En el artículo escrito por M.G. Chapman, M.A. Evans, y J.F. McHone, se discute sobre la sugerida deformación por choque de tres depósitos conglomeráticos de edad Triásica frente a los modelos tradicionales (disolución por presión, esfuerzos tectónicos o litostáticos). Como nosotros nunca hemos realizado investigaciones en los depósitos conglomeráticos del Triásico superior de Shinarump y de Quaco, no podemos discutir sobre las deformaciones halladas en sus cantos.

El caso es totalmente diferente para los conglomerados del Buntsandstein que se hallan en los alrededores de la estructura de impacto doble de Azuara y Rubielos de la Cérida, en el norte de España. En este caso llevamos a término un detallado estudio de campo de los depósitos y realizamos un análisis petrográfico de multitud de secciones y de preparaciones microscópicas de los cantos deformados. Además, realizamos experimentos de choque sobre conglomerados artificiales. Los resultados de todas estas acciones fueron publicados (Ernstson et al., 2001a, b), y, además el conjunto completo se “colgó” y discutió extensa y detalladamente en la web http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/shocked.htm. A partir de los resultados de estas investigaciones, un proceso de deformación diferente del producido por choque es altamente improbable.

Desafortunadamente, Chapman et al. no hacen referencia en ningún momento a estas conclusiones básicas, refiriéndose tan sólo a las ideas de los críticos de los impactos españoles y del modelo de deformación por choque propuesto para los conglomerados del Buntsandstein. Esta argumentación es utilizada como soporte para su punto de vista crítico sobre el origen por impacto de las deformaciones de Shinarump y de Quaco, de un modo bastante diferente a lo que nosotros consideramos que debería ser una argumentación científica profunda y honesta.

A continuación, queremos mostrar nuestro punto de vista:

1. Chapman et al. hacen referencia a las marcas de percusión, a las fracturas radiales y a las aureolas que se observan en los cantos de los tres depósitos, pero no mencionan la deformación básica presente en los cantos de cuarcita de España: la deformación por espalación. La espalación, bien conocida a partir de la mecánica de fracturas, es el resultado de la deformación dinámica por pulsos de choque. Los detalles puede leerse y observarse en el artículo de Geology (Ernstson et al. 2001) y en http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/shocked.htm. ¿ Se olvidaron Chpaman et al. de mencionarla porque es incompatible con la deformación tectónica y la disolución por presión?

2. Chapman et al. hacen referencia al artículo de Discusión de H.Stel, H. Rondeel y J. Smit publicado en el forum de Geology (Stel et al, 2002). En este artículo, Steel et al. dudan que los cantos deformados del Buntsandstein esten por lo general relacionados con las estructuras de impacto de Azuara/Rubielos de la Cérida. De este modo, Chapman et al. practican un mal estilo científico al referirse tan sólo al citado artículo de Stel et al (2002) pero ignorar por completo la respectiva réplica publicada (Ernstson & Hiltl, 2002). En el artículo de Réplica, Ernstson & Hilt rebaten los argumentos presentados por Stel et al. y prueban su equivocado punto de vista. Algunos de los argumentos presentados por Stel at al. son considerados incluso como un punto a favor o en soporte de la evidencia de un impacto.

3. Evidentemente, Chapman et al. conocen la existencia de los artículos sobre Azuara y Rubielos de la Cérida tan sólo de oídas. Para muestra un botón: la estructura de impacto de Rubielos de la Cérida nunca fue mencionada en el artículo publicado en EPSL por Enstson et al. en 1985. Y más aún: nunca se ha sugerido una edad del Terciario tardío para Azuara y Rubielos de la Cérida. En todos los artículos publicados, se ha propuesto una edad comprendida entre el Eoceno y el Oligoceno.

4. Chapman et al. hacen referencia a diversos esfuerzos en el pasado para desacreditar las estructuras de impacto Españolas, a pesar de las claras evidencias de impacto (incluyendo el intenso metamorfismo de choque).

En primer lugar, mencionamos a los geólogos españoles de la universidad de Zaragoza y del Centro de Astrobiologia de Madrid. Ellos han trabajado en la región afectada por el (los) impacto (s) y han publicado unos pocos modelos para la geología regional del Terciario sin reconocer la evidencia de impacto omnipresente en la zona. Por tanto, comprendemos que ellos traten de defender sus modelos. Esta posición se tradujo en la sumisión de un artículo a la revista Meteoritics and Planetary Science – MAPS – (Cortés et al, 2002) al que también hacen referencia Chapman et al. El misterio del porqué un artículo de tal calidad fue aceptado y publicado por MAPS sigue sin resolverse hasta el momento. Esto sigue siendo válido también para el artículo de Diaz-Martínez et al. (2002). Ambos artículos, junto con las circunstancias enigmáticas que rodearon su publicación pueden leerse en: http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/newpubli.htm ;

en más detalle pueden también consultarse en: http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/replica_a_la_replica_a_los_comen.htm (en español).

En el artículo de Montanari & Koebberl (2000), al que Chapman et al hacen referencia, Azuara – después de 15 años de existencia como una estructura de impacto bien establecida – sorprendentemente ha desaparecido. Por lo que sabemos hasta el presente, los autores del mismo – Montanari y Koebberl – nunca han puesto un pie en la zona de Azuara, nunca han tenido rocas de impacto de Azuara en sus manos, y nunca han realizado ninguna inspección al microscopio sobre el metamorfismo de choque presente en Azuara. Otra vez más, enigmático y misterioso.... Existe, de hecho, otra vieja historia sobre el artículo de Langenhorst & Deutsch (1995) y sus análisis de TEM efectuados en una muestra de Azuara proveniente de una zona situada fuera de la estructura de impacto. A partir de este único análisis, Langenhorst y Deutsch, en un ejercicio de sagacidad y efectividad científica sin precedentes, concluyen que no hay efectos de metamorfismo de choque en la estructura de Azuara. Evidentemente ignoraron todos los artículos que previamente habían sido publicados sobre los efectos de choque en las brechas polimícticas del interior de la estructura de Azuara. También rechazaron no publicar el artículo a pesar de haber sido informados sobre su error. Esta, y no otra, fue la razón por la cual se les reprochó haber actuado con deshonestidad científica. La historia completa puede leerse en:

http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/controversy/review.html

Podemos especular, estamos en nuestro derecho, con que la eliminación de la estructura de impacto de Azuara de la base de datos de Impactos Terrestres, también mencionada por Chapman et al., tiene sus raíces en esta controversia. Azuara fue eliminada de la lista en el año 2003, justo cuando la base de datos cambió de R.A.F. Grieve a J. Whitehead y J.Spray. Habiéndose enterado de la eliminación, Ferran Claudin escribió una carta al Dr. John Spray pidiéndole una explicación del porque de la eliminación a pesar de la clara y establecida evidencia de impacto. En la carta mencionaba, de manera especial, los análisis que sobre PDFs realizó la Dra. Ann Therriault. Éstos indicaban, de un modo claro y sin ninguna ambigüedad, que existian efectos correspondientes a un intenso choque tanto en las brechas polimícticas como en los eyecta de impacto. El Dr. John Spray amablemente respondió que ellos volverían a reconsiderar las evidencias sobre Azuara lo más pronto posible, aunque no dio ninguna respuesta sobre el porqué había sido eliminada. Preguntado de nuevo en dos ocasiones (mediante sendos mensajes de correo electrónico), de nuevo recibió la misma respuesta: reconsideraremos Azuara en breve, pero sin embargo no hubo respuesta en cuanto al porque fue eliminada la estructura de Azuara de la base de datos....Y así seguimos hasta hoy.

En resumen, Chapman et al. deberían considerar mejor si la misteriosa desaparición de los impactos españoles basta para sustentar sus argumentos contra un origen por impacto de las deformaciones presentes en los conglomerados del Triásico.


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