La impactita de Jaulín (Azuara, España)

A unos 30 km al norte del centro de la estructura de impacto de Azuara (España) y cerca de la población de Jaulín (0°59.3' W; 41°27.2' N), se halla expuesta una brecha peculiar. La brecha, que no aparece en ninguna de las cartografías geológicas de la zona, se halla intercalada entre las calizas del Jurásico con abundante contenido fosilífero y las margas gipsíferas marronosas del Mioceno (¿). Yace en contacto discordante sobre las rocas del Mesozoico (Fig. 1), penetrando en ocasiones las calizas (diques de brechas, Fig. 2)  y también corroyéndolas (Fig. 3).

 


Fig. 1. Contacto discordante entre la brecha de Jaulín y las calizas del Jurásico.
 
Fig. 2. Penetración de la brecha en el interior de la roca Jurásica encajante bajo la forma de dique.
 

 
 
Fig. 3. Rasgos de corrosión en la zona de contacto entre la brecha y la roca encajante. Ni procesos eólicos ni de carstificación son los responsables de esta corrosión, que probablemente esta relacionada con la decarbonización.
 

De color verdoso, su aspecto en campo parece a primera vista el de una “brecha masiva con huesos” (fig. 4). Un examen detallado de la misma permite apreciar que los componentes “óseos” son en realidad “clastos” de caliza cuyo interior ha desaparecido en la mayoría de ocasiones, así como fragmentos de los mismos (fig. 5, 6). 

 
 
Fig. 4. A primera vista, la brecha recuerda una brecha masiva de componentes óseos.
 
Fig. 5. Detalle de los clastos calizos de la brecha.
 
 
Fig. 6. Detalle de los clastos con el interior vacio y fragmentos de los mismos inmersos en la matriz. Nótese que la descomposición con posibles relictos de fundido carbonatado se circunscribe al interior de los clastos y que su aspecto recuerda al del “cartón” producido por las avispas al construir sus nidos.
 

El afloramiento permite ver el inicio (Fig. 7) y la completa fragmentación de los clastos. Además de estos clastos descompuestos, se observan fragmentos de la caliza encajante entremezclados dentro de la brecha (Fig. 8). A menudo éstos muestran unos distintivos bordes blanquecinos (Fig. 9) que interpretamos como el resultado de una decarbonización incipiente debida a las altas temperaturas. En ocasiones los clastos se hallan fragmentados pero preservan su coherencia (fig. 10), lo que aboga por la acción de una cierta presión confinante durante su emplazamiento.

 
 
Fig. 7. Muestra de brecha que exhibe un clasto fragmentado y descompuesto, así como la textura de flujo de la matriz.
 
Fig. 8. Evidencia de la fuerza erosiva del proceso de emplazamiento de la brecha: fragmentos de caliza de la roca encajante fueron arrastrados e inmergidos en la matriz verdosa. Puede apreciarse el inicio de “conglomerización” (incremento de la redondez) de los clastos.
 
 
 
Fig. 9. Bordes blanquecinos presentes en los fragmentos calizos justo en la zona de contacto con la matriz de la brecha: evidencia del inicio de decarbonización debido a las elevadas temperaturas.
 
Fig. 10. Clasto calizo fragmentado pero que mantiene la cohesión de los fragmentos; característica indicativa de la acción de presión confinante durante el emplazamiento de la brecha.
 

Los clastos se hallan inmersos en una matriz verdosa (Fig. 8) que parcialmente exhibe una textura fluidal, definida por el alineamiento de los clastos elongados  (Fig. 7). Bajo sección delgada (Fig. 11), la matriz esta formada por una masa de carbonato de grano fino en la que se aprecian bandas irregulares de granos de cuarzo débilmente redondeados e inmersos en una matriz ligeramente diferente de la anterior. Algunos de estos granos de cuarzo exhiben rasgos de deformación planar (PDFs) que testifican la presencia de metamorfismo de choque (Fig. 12).

 
 
Fig. 11. Matriz de la brecha compuesta por material carbonatado de color oscuro veteada por bandas irregulares de granos de cuarzo poco redondeados inmersos en una matriz ligeramente diferente de la anterior. Microfotografía obtenida a luz paralela; la anchura de campo es de 10 mm.
 
Fig. 12. Algunos conjuntos de rasgos de deformación planar (PDFs) presentes en un grano de cuarzo de la matriz de la bfrecha. Microfotografía realizada a nícoles cruzados; la anchura del campo es de 220 µm.
 

Formación de la Brecha. – Los contactos entre la brecha y las rocas autóctonas subyacentes, así como las características peculiares de los clastos, excluyen un origen debido a procesos cársticos. De igual modo, un origen por procesos sedimentarios “normales” o ligado a procesos diagenéticos tampoco es consistente con las observaciones. A partir de la posición estratigráfica en la base del Terciario superior no plegado, de las evidencias de alta temperatura y de metamorfismo de choque, concluimos que la brecha es en realidad una impactita relacionada con la formación de la estructura de Azuara durante el gran impacto múltiple que dio lugar, además de la referida estructura, a la cuenca de impacto de Rubielos de la Cérida y a la cadena de cráteres (ver http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/rubielos.htm ). Asumimos que la brecha corresponde a un eyecta de impacto procedente de una zona sita en la estructura de Azuara donde las intensidades de choque fueron suficientes para producir la decarbonización y fusión de clastos y bloques de calizas así como de las PDFs que se observan en los granos de cuarzo que se hallan en la matriz.

Los clastos, bloques y guijarros cuyo interior esta vacio y fragmentos de los mismos no son infrecuentes en la región del impacto. Se han hallado por ejemplo en la brecha suevítica basal (ver http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/suevite/suevitazuara.html ) y en la impactita de Almonacid de la Cuba (ver http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/spain/impact/peculiarities.htm). El proceso de de descomposición circunscrito al interior de los clastos no es del todo conocido, pero sugerimos dos posibilidades en función de las observaciones que no se excluyen la una a la otra. Así, para nosotros los clastos pertenecían a los conglomerados de Terciario inferior del objetivo y pudieron experimentar:

n      un incremento de la intensidad de choque en el interior por concentración favorecida por la reverberación de las ondas de choque y los efectos de focalización

y/o

n      un calentamiento de los clastos por choque y un enfriamiento rápido de la superficie durante la eyección, de manera que tan sólo el interior pudo decarbonizarse y fundirse.

Durante la excavación y la eyección, los clastos calizos chocados fueron mezclados con el material verdoso de la matriz que posiblemente tuvo su origen en materiales del Terciario inferior. El emplazamiento se debió a un proceso de erosión balística y sedimentación (Oberbeck, 1975) bajo condiciones de presión intensa (que favoreció la penetración en la roca encajante del Jurásico, su fragmentación e incorporación dentro de la brecha) y de altas temperaturas (que dieron lugar a la decarbonización parcial de la roca enjante).

En relación a su posición estratigráfica, la impactita de Jaulín debe ser vista como una variedad especial de la brecha basal de Azuara/Rubielos de la Cérida, y, debido a los efectos observados de choque y relictos de probable fundido de carbonato, como un tipo especial de brecha suevítica (ver la clasificación de la IUGS, http://www.estructuras-de-impacto.impact-structures.com/suevite/the_suevite_page.htm )